Icebug Certo. Prueba de polivalencia.

Icebug, marca sueca de reconocido prestigio, principalmente por ofrecer productos de alta calidad, tanto en acabados como en prestaciones, y, a su vez, por haber desarrollado un compuesto de suela excepcionalmente adherente en superficies resbaladizas, presentó la primavera pasada el modelo Certo, el cual se postula como uno de los más polivalentes de su presente catálogo de zapatillas de trail.

certo6

En la prueba que os presento a continuación, os desvelo si realmente puede rendir a alto nivel en circunstancias antagónicas a aquellas en las que despliega sus mayores virtudes. Os animo a descubrirlo!

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Sense Mantra Vs Sense Ultra. Polivalencia Vs Competición.

Hacía mucho tiempo que Salomon no acababa de “hacerme tilín” con ningún modelo de zapatillas que sacaban al mercado, exactamente los seis años que se cumplieron desde que adquirí mis últimas XA PRO-3D. Pero este “maleficio” se ha roto recientemente y las culpables no han sido otras que las Salomon Sense Mantra, las cuales captaron poderosamente mi atención desde el primer momento que las tuve entre mis manos.

Mantra

Ya antes de probármelas ví en ellas características que me parecían fundamentales en una zapatilla a día de hoy. Primeramente, su peso, ampliamente por debajo de los 300 gramos ya era un punto a su favor. Por otra parte, su drop de 6 mm, así como una protección del pie cuidadosamente estudiada, en la que no falta de nada pero donde tampoco sobra, me sedujeron totalmente. Una vez puestas comprobé que su apariencia no engañaba. Su ajuste me pareció excelente y el feeling caminando con ellas fue de ligereza y protección. Estos primeros pasos también me inclinaron a pensar que su estabilidad tenía que ser muy buena, a pesar de no contar, afortunadamente, con especiales dispositivos para lograrlo.

Finalmente me animé a adquirirlas, principalmente porque llevo una temporadita con una metatarsalgia que me está dando la lata y las Mantra me ofrecen lo que otras zapatillas de características parecidas que tengo me niegan; una protección de la parte delantera de la fascia contundente.

Diez kilómetros de rodaje a ritmo intenso me bastaron para saber que con este modelo podía competir en el LTBCN (71 k) con ciertas garantías de que mi lesión no iba a agravarse, así que, al día siguiente, estaba en la línea de salida del LTBCN con mis inmaculadas Sense Mantra.

LTBCN_equipoLo cierto es que esta iba a ser una prueba de fuego en toda regla. Las condiciones meteorológicas fueron muy duras, lloviendo prácticamente durante todo el día y teniendo que atravesar por ello muchos tramos delicados de barro y roca mojada.

Conforme avanzaban los kilómetros más me reafirmaba en las virtudes que había encontrado casi sin ponerlas a prueba. Su capacidad de amortiguación y protección me estaban pareciendo sobresalientes lo que, para su peso, es todo un logro. También me estaba sintiendo muy cómodo con ellas, demostrando, a su vez, una capacidad de evacuación del agua muy buena, a pesar de la lengüeta Endofit, que envuelve la parte central del pie y que, a priori hace pensar que frenará la salida de agua. Los únicos puntos mejorables que le encontré son la tracción y agarre de su suela en roca mojada, para lo cual siempre es difícil alcanzar la excelencia, pero también es cierto que he probado modelos que funcionan sustancialmente mejor que las Mantra sobre esta superficie, eso sí, a costa de una escasa duración de su suela. De todos modos, la el compuesto Contagrip nunca ha sido Santo de mi devoción. RDJ_8731_carreraPor otra parte, la rigidez de la suela en la parte de los metatarsos (gracias al Profeel) y que tan bien me estaba viniendo para proteger mi lesión, me estaba provocando no ser tan preciso en las bajadas especialmente técnicas. Esto es debido a que estoy muy acostumbrado a la flexión en esta zona, que es lo que me transmite sensación del terreno y que yo interpreto para actuar en consecuencia y mantener la estabilidad. Con las Mantra siento que mis apoyos deben ser ligeramente diferentes, lo cual no quiere decir que peores y es algo a lo que debo adaptarme. Desde luego, con la lesión que padezco, las ventajas son muy superiores a los inconvenientes.

Ni que decir tiene que los kilómetros fueron pasando y las Mantra me condujeron felizmente a la meta en poco más de 8 horas, sin mayores consecuencias que unas piernas lógicamente doloridas, pero no especialmente, ello a pesar de que aproximadamente el 80-85% del recorrido era perfectamente “corrible”, lo que hizo que el impacto a soportar fuera mayor que en otras pruebas de similar distancia.

Bueno, el caso es que, embriagado todavía con el efecto “Sense” decidí dar un paso más, así que, con el objetivo de aumentar mi arsenal de “pesos pluma” con protección plantar, me decidí por las Salomon Sense-Ultra.

Sense UltraPara su puesta de largo decidí completar un recorrido de 32 kms. y poco más de 1800+ por el Parque Natural del Montseny. Nada más arrancar me dí cuenta de dos cosas. La primera, que son rapidísimas. Su escaso drop de 4 mm unido a un peso de 210 gramos y un ajuste espectacular, hacen que salgas volando sin darte casi ni cuenta. Por otra parte, sin embargo, su escasa amortiguación y su rigidez en la suela, hacen que, en mi opinión, no sea una zapatilla para todos los públicos (de las Mantra a estas hay un salto bastante grande). Para sacarles partido y no sufrir lesiones con ellas estimo imprescindible cumplir dos requisitos; tener una buena técnica de carrera, en la que aterrizar de talón no debe contemplarse como opción y, además, ser preciso en los apoyos, ya que no toleran demasiado los errores y su protección lateral es prácticamente inexistente. No debemos perder la perspectiva de que es un modelo orientado a la competición. Quizás no tan radical como las Sense “a secas”, pero casi..

Mi técnica de forefooter, por suerte o por desgracia (porque de ahí viene mi lesión en los metatarsos), facilita que pueda sacarle partido a estas zapatillas desde el primer momento. Aun así, en las zonas técnicas he de mantener la concentración para no dar pasos en falso y, en ocasiones, me cuesta ir rápido con ellas. Lógicamente, a todo hay que irse adaptando. El agarre de su suela, sin ser malo, al igual que en las Mantra, no es sobresaliente. También hay que tener en cuenta que un compuesto más blando iría en detrimento de una ya de por sí corta vida útil.

Desde luego subir con ellas es un placer. La tracción que otorgan sus tacos es buena y su ligereza una bendición. En llano sencillamente se vuela y, bajando, si el terreno no está muy roto, también. La protección de la puntera es más que suficiente para no sufrir golpes en los dedos y la protección de la planta del pie, como ya comenté con las Mantra, una característica a agradecer.

Entreno MontsenyTras completar sin problemas los 32 kilómetros planeados mi conclusión es que es una gran zapatilla, pero que hay que tomarse con prudencia. A pesar de que Salomon las propone como modelo para ultras yo, por ahora, no me planteo, ni por asomo, completar ninguno con ellas. Prefiero acometerlos con las Mantra y, mientras, seguir realizando entrenamientos como el descrito con las Sense-Ultra, a fin de alcanzar una plena adaptación a este modelo sin llevarme sorpresas desagradables.

En fin, me alegro de que Salomon haya sacado al mercado estos modelos. Las Mantra me parecen un modelo muy interesante y polivalente. Quizás las etiquetaría como “las XAPRO-3D de trail-runnig 2.0”. A mi, personalmente, me están salvando la temporada 🙂

En este deporte se conoce a gente estupenda :-)

A Lucy la conocí en Julio de 2008 en Champex-Lac. En aquellas fechas yo estaba realizando, junto al equipo The North Face, un entrenamiento para el UTMB de ese año y ese día habíamos recalado allí procedentes de Courmayeur. Mientras devorábamos un más que abundante plato de espaguettis a la Champec-laccarbonara en un restaurante situado enfrente del lago, Kim Gaylord (mujer de Topher), la vio pasar junto a Jez Bragg y salió a saludarla. Quedaron en encontrarnos todos por la noche en el hotel donde estaban alojados y cenar allí.

Durante la cena, Lucy me contó que estaba entrenando para el CCC, en el cual, el año anterior, había acabado en segunda posición, tras sufrir el contratiempo de perderse, precisamente, en Champex-Lac, cuando dominaba la carrera con autoridad. Para esta edición confiaba en que la victoria no se le escapase, como así fue finalmente.

A la mañana siguiente quedamos todos juntos en una pastelería situada casi a la salida del pueblo y, una vez reunidos todos los efectivos, iniciamos la aproximación a Bovine.

Recuerdo que durante la subida, Lucy charlaba animadamente con Kim, mientras yo, unos metros más atrás, no desperdiciaba una sola bocanada de aire para tratar de mantener su ritmo, empresa esta que se me antojó imposible, con lo que, en relativamente poco tiempo, me cogieron una gran ventaja.

En la terraza de La Bovine, situada prácticamente al final de la subida, Kim, Lucy, Topher, Sebastién Chaigneau, y Scott Jurek esperaban a los más rezagados a fin de bajar, más o menos todos juntos, a Trient.

Tras el repecho inicial, Lucy adivinó mis intenciones, así que me dejó pasar y Scott Jurekrealicé un descenso “a tumba abierta” hasta el Col de la Forclaz, donde conseguí llegar, eso sí, bastante exhausto, con el grupo de cabeza. Scott me ofreció una gominola, que no rechacé (cualquier refuerzo calórico era bienvenido).

En la subida a Catogne nos volvimos a dispersar, así que tocó reagruparnos de nuevo en Vallorcine, donde aproveché para comerme un bocadillo con relativa tranquilidad. Cuando ya pensaba que el “trabajo duro” estaba hecho, fui advertido de que todavía quedaba afrontar la ahora mítica subida de la Téte Aux Vents, la cual fue incorporada al recorrido del UTMB ese año. Glub!

A partir de ese punto, la llegada a Chamonix fue un “sálvese quien pueda”. El que más o el que menos iba un poco “tocado” y administraba las fuerzas como buenamente podía. Incluso en La Flegére algunos sopesaron la idea de bajar en tele-silla.

Fuente ChamonixUna vez en la meta nos refrescamos las piernas en la fuente situada enfrente del Hotel Alpina y nos acercamos a la plaza de la Iglesia, donde, en ese momento, estaba Mrs. Poletti esperando a otros organizadores del UTMB, los cuales estaban acabando de completar la Petite Trotte à Léon con el objetivo de demostrar que era factible realizarlo cómodamente en el límite de tiempo otorgado a los participantes. Tras su emotiva llegada, quedamos todos emplazados a una cena en el restaurante Monchi, con motivo de la celebración del cumpleaños de Topher.

Organizadores_UTMB

Geniales fueron las vivencias durante esos días y, por supuesto, no lo fueron menos un mes después, durante mi participación en el UTMB. Aparte de la evidente emoción de la carrera en sí y mi llegada a meta, tras una agónica lucha contra una lesión de menisco en el km. 135 y el terrible agotamientoUTMB_2008 físico y mental que padecía, fue el cenar con Lucy y sus amigos en el mismo restaurante en el que un mes antes celebrábamos el cumpleaños de Topher, aunque, en este caso, el motivo no era otro que su flamante victoria en el CCC. La noche era agradable, así que cenamos en la terraza con su trofeo presidiendo la mesa lo que provocaba que, esporádicamente, la gente se detuviera a felicitarla e interesarse por el devenir de su carrera.

Lo que no entiendo es de donde saqué las fuerzas para lo que vino después. Creo que era el único loco finisher del UTMB que estuvo de madrugada en un karaoke. Aun no sé hoy cómo pude aguantar tanta “tralla” seguida. Tras la sesión de karaoke,  quedamos para hacer rafting al día siguiente (se nos fue la olla por completo…).

Afortunadamente, al día siguiente hizo mal tiempo y tuvimos que cancelar tan ambicioso plan. Estoy convencido que no habría sobrevivido ni de coña..

Tan fabulosos recuerdos de aquellos días y, después de más de cuatro años sin vernos, este pasado 19 de Enero Lucy me recordaba, mientras ascendíamos con la luz de los frontales la primera subida de la ruta de los 3 Santuaris, que le recordaba poderosamente a Bovine.

En esta ocasión, habíamos salido un poco más tarde de las 6:30 de la mañana Salida_6_30con el grupo congregado a dicha hora, pero pronto, debido a una pequeña parada técnica, nos quedamos solos Lucy, Mesi y yo. Los demás componentes del grupo avanzaban delante a buen ritmo. Nosotros, desde el principio, decidimos tomárnoslo con más calma y hacer de “escoba” si fuera necesario. Mis sensaciones, en parte debido a la falta de descanso suficiente el día anterior y, por otra parte, debido a la incubación de un ligero constipado, no acababan de ser buenas. Aun así, ello no me impedía disfrutar del trayecto y, por supuesto, de la compañía.

Mientras alumbrábamos el camino con los frontales, la meteorología se estaba comportando, con lo que albergábamos la esperanza de que las predicciones no se cumplieran y pudiéramos completar el trayecto con buen tiempo.

Realizada la primera subida, empezamos a prescindir de luz artificial, ya que, aunque apenas comenzaba a amanecer, el reflejo provocado por la luz de los frontales en la niebla reinante a esa altitud impedía vislumbrar el camino.

El tramo boscoso que estábamos atravesando me estaba gustando mucho, aunque el ritmo no era muy vivo, especialmente en las bajadas, debido a que el terreno, bastante irregular y resbaladizo, no era propicio para el resentido tobillo de Lucy. Afortunadamente, poco antes de culminar el descenso, la pista nos permitió aumentar un poco la velocidad.

El ascenso hacia Cabrera nos pareció, sencillamente, espectacular. Mesi y yoSubida_1 estábamos encantados con la tecnicidad del terreno y, por su parte, Lucy estaba asombrada, ya que no está acostumbrada a tener que trepar (y semi-destrepar) en las carreras, especialmente cuando se trata de cubrir distancias tan largas. “Chupado lo tenéis que ver cuando vais a los Ultras por ahí fuera”, me dijo.

El descenso desde Cabrera era técnico y divertido a partes iguales. Además, aunque el tiempo estaba nublado, se podía disfrutar medianamente de las vistas. La anécdota vino al llegar a la Masía previa a enlazar con la pista que nos llevaría a Cantonigrós. Ésta no fue otra que la aparición en escena de un perro que, aunque inicialmente aparentaba que quería jugar con Mesi, finalmente se decantó por darle un mordisco en una pierna. Por suerte no le hizo ninguna herida y pudimos continuar, no con cierto gesto de incredulidad, hasta Cantonigrós.

Unos metros antes de llegar al avituallamiento, Fede nos esperaba con su cámara para inmortalizarnos, así que pusimos nuestra mejor sonrisa, nos esforzamos por ofrecer una zancada grácil y ligera, sacando pecho (por supuesto) y…una vez acabó al sesión de fotos, volvimos a nuestro ritmo ramplón.

Llegada a CantonigrosEn Cantonigrós (km. 25)  solo quedaba Assumpta, lo que era normal, ya que habíamos tardado prácticamente 4 horas y media en llegar hasta allí. Rápidamente nos informa de que ya hacía tiempo que se habían marchado los últimos. Aprovechamos para comer un poco y esperar a que llegara Fede para charlar un poco con él. Finalmente partimos conocedores de que la parte más técnica había quedado atrás.

Al poco de salir ya imponemos un ritmo que poco tenía que ver con el que llevábamos antes. Lucy se siente más cómoda en los tramos de pista y, en apenas una hora, nos plantamos en el precioso y entrañable Rupit (km. 35).

CASA EN RUPIT 1

Aquí Lucy decide que ha tenido suficiente. Ha disfrutado mucho de los kilómetros recorridos pero tampoco quiere forzar  a completar una distancia para la que, ahora mismo, no está plenamente entrenada. A partir de ahora disfrutará de la prueba desde fuera, acompañando a Assumpta y a Fede.

Sin perder demasiado tiempo, Mesi y yo nos ponemos en marcha. Assumpta nos ha dicho que en este último tramo hemos recortado diferencias, así que confiamos en que a lo largo de los kilómetros que quedan, podremos dar alcance a algún grupo.

Mesi se siente bien pero yo no acabo de funcionar. Pensaba que ahora, que vamos al ritmo al que solemos ir habitualmente, empezaría, al fin, a sentirme cómodo. Pero no fue así 😦

Este tramo hasta el Santuari de El Far es más exigente que el anterior. La lluvia arrecia y el viento también. Me refugio dentro de mi cortavientos y trato de ir “con el piloto automático”. El caso es que el recorrido, a pesar de las circunstancias, me está encantando. Mientras progresamos al lado de un desfiladero espectacular no hago más que repetirme: “Esto lo tengo que pillar otro día en que me encuentre fino”.

Cuando apenas quedan 3 kilómetros para llegar al avituallamiento, mi cuerpo ya da señales de agotamiento total. Ni geles ni nada podían remediarlo y me costaba correr incluso cuando el desnivel era más benévolo así que, si ya era consciente de que debía retirarme en El Far, ahora me había reafirmado plenamente. Es increíble lo duro que se puede hacer esto cuando las sensaciones son pésimas. Recuerdo, poco antes de llegar que consulté el GPS y, acto seguido, exclamé: “Puf! Aun quedan 500 metros!!!”

Llegar a El Far fue como llegar a un Oasis en el desierto cuando estás totalmente deshidratado. Nos recibió Lucy, que estaba con toda la cara llena de chocolate. Nos ofreció un vaso y respondí inmediatamente: “Sí, sí, sí, por favor!!!

Avituallamiento de El Far

En este avituallamiento había un ambientazo tremendo, lo que resultó de lo más reconfortante. Entre la cantidad de gente que había allí reunida y el genial despliegue del equipo avituallador, allí se estaba de cine.

A todo esto, Mesi había llegado allí “sin despeinarse” y tenía ganas de más…mucho más. Aunque a mi no me entusiasmaba la idea de que continuara sola con el mal tiempo que hacía, la fortaleza que desprendía facilitó que confiara en que no tendría problemas paraMesi_rumbo_a _La-Salut llegar al siguiente “punto de control”.

Lucy, Fede y yo nos subimos en el coche de Assumpta y pusimos rumbo al Santuari de La Salut (último Santuari y avituallamiento de la ruta).

Al llegar, me cambié de ropa y fui a hablar con Olga Gasset, que me tranquilizó un montón al comentarme que Juan Cabo había decidido acompañar a Mesi desde El Far. A continuación, me metí en el coche de Assumpta, ya que, por mucho que me abrigara, no acababa de combatir el frío.

A través de las ventanillas del coche veía llegar a gente, pero el frío me impide salir. Josep se acercó para describirme, con cara maliciosa, lo que Mesi se estaba encontrando por el camino. Una subida embarrada de 3 kilómetros con 600 metros de desnivel positivo era la guinda del pastel.

Cuando todos los grupos ya han reanudado la marcha, llega Mesi con Juan. Me describe “la subida” como una lucha constante por no dar un paso hacia delante y dos hacia atrás. Al parecer, se tuvieron que ayudar con palos que encontraron por el camino para conseguir progresar. Imposible hoy para mi, pensaba mientras la escuchaba.

Juan llegando a La Salut

Juan decide no continuar y Mesi, al quedarse un poco fría y, de nuevo, sin compañero de fatigas, decide, aunque con un poco de pena, que también lo deja en La Salut. Sin perder mucho tiempo, nos subimos los cinco en el coche y nos dirigimos a Sant Esteve d’En Bas.

Chapas 3SAl llegar, Assumpta nos obsequió con la flamante chapa conmemorativa del evento, lo que nos hizo una ilusión enorme. Después, sin más dilación, nos fuimos al Hotel a ducharnos y prepararnos para la cena de celebración. Antes de dirigirnos al restaurante hicimos una cata improvisada de whisky escocés, cortesía de Lucy.

En la cena nos congregamos buena parte de los participantes. El ambiente se mantenía de lo más animado mientras devorábamos la carne a la brasa y dábamos buena cuenta de vino, cervezas, ratafía, cava,.. El colofón fue una foto de grupo y después…”cada mochuelo a su olivo”. Noooooorrr!! Al acabar la cena unos cuantos valientes nos dirigimos a una tasca a completar el programa de “rehidratación”. Hasta yo me tomé un Gin-tonic, que no lo había hecho en mi vida.. Aprovechamos la ocasión para dedicarle un brindis a nuestro querido amigo Jaume Soler 🙂

momento gin

Por la mañana, los que optamos por estirar el fin de semana en la Vall d’En Bas, nos reunimos para desayunar, dar un agradable paseo por Olot y disfrutar de una suculenta comida en un restaurante de la cercana localidad de Joanetes.

Tras el ágape, pusimos rumbo al aeropuerto, donde nos despedimos de Lucy, convidándola, por supuesto, a futuros encuentros Tallaferros.

Lo cierto es que el denominador común con toda la gente que este gran deporte me ha dado la oportunidad y suerte de conocer, es, sin duda “el buen rollo”. Todos los lazos que se crean son sanos, el trato es siempre amable, educado y se antepone, por encima de todo las ganas de pasárselo bien. Lucy me transmitió, tras su marcha, que disfrutó muchísimo y que se sintió como en casa gracias, en gran medida, a toda la buena gente que ha conocido estos días. Por supuesto, le gustaría repetir otro fin de semana. Y nosotros encantados de recibirla de nuevo.

Marc_y_Alvaro

Cuando el lunes, me senté por la mañana delante del ordenador, tenía la sensación de haber pasado el fin de semana en una realidad paralela. Una especie de “dulce Matrix”. Por supuesto, si se trata de elegir, me quedo con el weekend 😉

La modalidad “Pirata”, ¿el mejor modo de disfrutar del trail-running?

Medalla

Este pasado fin de semana he tenido la gran suerte de poder disfrutar de la I Marató de l’Alta Garrotxa. Por supuesto, carrera “pirata” exquisitamente diseñada por el gran gurú, pionero y apasionado de este deporte y de la montaña (por poner unos pocos de los muchos calificativos que se me ocurren) y, por supuesto, aun mejor persona, Josep Artigas (El Capi).

Ya durante los días previos esperaba con gran expectación la llegada de este evento, cuidando los preparativos con la misma profesionalidad que uno trata de inculcarse cuando va a participar en una carrera oficial, pero con la diferencia de que aquí la ausencia de nerviosismo, ansiedad,..era total. En realidad, lo más parecido era la sensación que teníamos en la más tierna infancia la noche previa a salir de excursión con los compañeros de colegio o un rato antes de la fiesta de cumpleaños.

BegetEl viernes por la tarde poníamos rumbo a Beget, tan recóndito como precioso pueblo, cuidadosamente restaurado y presidido por la iglesia Románica de Sant Cristòfol que, actualmente, está habitado de forma permanente por algo más de diez personas.

Durante la reconfortante cena pudimos charlar animadamente una parte de los congregados a la cita, ultimando detalles de cara al reto del día siguiente y, como no, reviviendo numerosas anécdotas.

Tras dormir plácidamente en una de las casas de Beget, a las 8:00h. salimos el segundo grupo (el más madrugador lo había hecho a las 7:15h.) a hacer el recorrido de 42 kms. con algo más de 2.600 mts. de desnivel positivo acumulado.

Mucho muuuuucho frío hacía en el momento de salir, quizás algunos grados bajo cero, pero pronto entramos en calor, ya que incluso antes de salir del propio pueblo, comenzábamos a ascender al vivo ritmo impuesto por Jaume Folguera.

Por suerte, en estos primeros metros, de vez en cuando el GPS le confundía antes de que se distanciara demasiado y teníamos la oportunidad de agruparnos de nuevo. A todo esto, “Boira”, la hiperactiva perra de Iñaki Pérez, hacía “labores de pastoreo” con todos nosotros, con lo que disfrutaba como el que más.

Pronto nos adentramos en un bosque en el que, a veces, el camino quedaba un tanto difuminado bajo un manto de hojas. Una imagen otoñal muy propia de estas fechas. Boira estaba encantada y no desperdiciaba la ocasión para revolcarse entre las hojas secas. A todo esto, a Jaume ya lo habíamos perdido. Su ritmo era constante y de una intensidad un punto (o dos..o tres..o…) superior al nuestro, así que, cuando nos quisimos dar cuenta, ya iba un buen trecho por delante.

Camino del comanegraAl llegar a un claro en el bosque vimos nuestro primer objetivo relativamente cerca. Este no era otro que la cima del Comanegra (1.557 mts. de altitud). A su vez, vislumbramos, en el collado anterior a su cumbre, al grupo que salió a las 7:15h.

Lo cierto es que se agradece llegar aquí. El sol nos calienta un poco y las vistas que comenzamos a contemplar no tienen precio. Aprovechamos para hacer las primeras fotos y continuamos el ascenso.

El terreno previo a coronar es muy divertido, single-track de tierra y piedras. Estamos disfrutando tanto del recorrido que no nos detenemos al coronar sino que, embriagados por el entorno, continuamos sorteando piedras por la carena hasta alcanzar al primer grupo de las 7:15h., donde Dolors Puig nos recibió con su eterna sonrisa.

3a en el Comanegra

Continuamos carenando y empezamos a escuchar voces. De repente se nosComanegra1 presenta un descenso por un espeso manto de hojas espectacular. Tomás Gámez da “rienda suelta” y baja a tumba abierta. Yo me lo tomo con un poco más de cautela y disfruto de bajar con hojas hasta las rodillas. Al llegar abajo nos espera un segundo grupo de las 7:15h. que se lo estaba pasando pipa viendo cómo resolvíamos este tramo de descenso.

En este punto nos reunimos todos, salvo Jaume Folguera, que había pasado a velocidad de crucero hacía, según nos informan, aproximadamente 30 minutos.

Continuamos carenando todos juntos por el límite fronterizo con FranciaPic de les Bruixes 1 camino del Pic de les Bruixes (1.393 mts. de altitud). Por aquí el terreno es disfrutón de verdad y, el hecho de habernos encontrado todos, nos da un punto de “subidón”. Al llegar a Pic de les Bruixes nos paramos un rato a contemplar el paisaje. No en vano la atalaya es increíble, ya que, a pesar de no contar con una altitud especialmente considerable, su situación y la atmósfera especialmente limpia de este día nos permite contemplar los Pirineos orientales espolvoreados con una buena capa de nieve, así como el mar de la Costa Brava.

Tras esta pequeña parada obligatoria, iniciamos el descenso. Aquí se van Descenso Pic de les Bruixesformando de nuevo pequeños grupos, sobre todo cuando llegamos a un camino sinuoso plagado de piedras de distinto tamaño con la inclinación perfecta para otorgarle la  categoría de “especialmente disfrutón” para bajar rápido. Aquí un pequeño grupo, en el que me incluyo, apretamos el ritmo considerablemente. Al final desembocamos en un Gorg, en el que Boira aprovechó para beber y “refrescarse”. Ya solo quedaba continuar por un camino ancho para llegar al primer avituallamiento, situado en Sadernes (km. 21 del recorrido). Aquí nos encontramos con Jaume Folguera, que llevaba ya un rato largo esperando por nosotros.

Impresionante el despliegue de medios del equipo avituallador, formado por Assumpta Marimón, Inés Tresserres, Mireia Eodríguez, Maite de Vicente y Josep Massaguer. Allí no faltaba de nada. Los productos estrella resultaron ser las magdalenas de Mireia y, como no podía ser de otro modo, las Voll Damn y la Ratafía.

Ratafia

En mi caso, las magdalenas de Mireia, las pastas, así como los frutos secos y las chuches,  fueron suficientes para recargar las pilas. En carrera me voy directo a por la fruta, pero aquí, solo apetecía darse caprichos 🙂

Avituallamiento Sadernes

En este primer avituallamiento nos quedamos un buen rato, pero es que se estaba especialmente a gusto. El sol pegaba con fuerza y el ambiente era simplemente genial. Finalmente, un pequeño grupo, comandado por Jaume, decidimos emprender la marcha de nuevo.

Al principio estábamos un poco destemplados pero, entre el ritmo que impuso Jaume y que el perfil era en ascenso, entramos en calor rápidamente. Al finalBarbacoa de esta subida comprobamos que nos habíamos quedado solos Mesi, Jaume, Tomás y yo. Aquí nos paramos un segundo a contemplar una tremenda barbacoa que se estaba preparando un grupo de gente. Entre el calorcito de las brasas y lo bien que olía, era toda una tentación quedarse.

Afortunadamente, el terreno y el perfil se suaviza después durante un buen tramo para, a continuación, convertirse en un single track que nos dejaría en la carretera que nos conduce a Oix (km. 31 del trayecto). En este pequeño pueblo nos espera Josep Massaguer con el maletero del coche lleno de cosas. Esta vez me decanto por el turrón de Jijona, el cual me supo a gloria.

Avituallamiento de Oix

En Oix nos detenemos apenas cinco minutos, quizás un poco más. En la mente de los cuatro está que ya solo nos quedan 11 kms. y que, manteniendo el ritmo, en la medida de lo posible, llegaremos a una hora más que cómoda a Beget.

Desde casi el primer instante Jaume vuelve a poner la directa, pero esta vez es demasiado para los demás, que comprobamos cómo nos gana distancia rápidamente y lo perdemos de vista.

CIMG6937

En un momento dado nos extraviamos un poco pero una pastora nos informa de que hacía un poco había pasado “uno como nosotros” que había subido por donde nos encontrábamos. En fin, su indicación nos resultó muy valiosa 🙂

Salvadas las dudas, nos aproximamos al Pic de Bestracá (1.058 mts. de altitud).Carena Bestracá En esta subida empiezo a tener molestos calambres que me hacen progresar torpemente durante un rato. El caso es que la subida me estaba pareciendo chulísima pero cada vez que levantaba una pierna para encaramarme a alguna roca, se me contracturaba algún músculo. A pesar de haberme hidratado bien, me bebí casi medio litro de agua con sales y me tomé un Gel Oral.

Una vez en la cima, en la cual se encuentra un vértice geodésico y una ruinas medievales, comenzamos a descender por un camino hitado lleno de rocas. El caso es que el GPS nos indicaba que habíamos confundido la ruta. Entonces rectificamos campo a través, pero, por mucho que buscábamos en todas direcciones, no encontramos ningún camino. Sabíamos que había que avanzar Tarterahacia la izquierda pero no por donde. La pendiente fuertemente inclinada, así como el espesor de la vegetación complicaban la tarea de encontrar el track.

Después de un buen rato dando vueltas y luchar con la ramas de los árboles, damos con la tartera por la que realmente había que descender y, en ese momento escuchamos una voz. Se trata de alguien que también se ha perdido pero aun no sabemos de quién se trata. La sorpresa fue mayúscula cuando aparece ante nuestros ojos Jaume, el cual llevaba mucho más tiempo que nosotros dando vueltas tratando de encontrar el camino. Me imagino que durante el tiempo que estuvo vagando solo se le pasó por la mente que acabaría devorado por lobos o algo parecido 😀

Una vez en la ruta de nuevo, continuamos a ritmo vivo por un bonito camino dentro del bosque que nos conduciría a la carretera de acceso a Beget. Justo aquí nos encontramos con el equipo avituallador y escoba, que en ese momento regresan en coche a Beget.

Llegada a Beget

De nuevo en las calles de Beget, solo restaba llegar a la “meta” situada en la terraza del restaurante Can Jeroni, donde nos recibió el equipo avituallador y animador, al cual se habían unido nuestros amigos Koalas, y se nos hizo entrega de las originales medallas conmemorativas.

medallas

Tras darnos una ducha “regeneradora”, volvimos a la zona de meta a departir con toda la gente allí congregada, a la espera de la llegada de los grupos que restaban por completar el recorrido.

Llegada

Una vez todos reunidos, pasamos a disfrutar de una deliciosa cena en el restaurante Can Jeroni, donde tuvimos de nuevo la oportunidad de cambiar impresiones sobre lo vivido durante el día, así como rememorar grandes gestas y convidarnos a futuros retos.

cena Can Jeroni

Tras una noche de lo más reparadora, aun nos quedaba disfrutar de tan entrañable pueblo y sus alrededores, así que nos dispusimos a dar un “paseo” Ermitade aproximadamente 10 kms. con el objetivo improvisado de visitar la Ermita de Sant Valentí de Salarsa. Una vez más la meteorología estuvo de nuestro lado y pudimos disfrutar de una atmósfera muy agradable y unas vistas impagables.

Tras esta vueltecita tocaba de nuevo reponer fuerzas, así que, que mejor lugar que Can Jeroni para  gozar con un exquisito almuerzo, que sirvió de colofón a un fin de semana que quedará siempre en nuestra memoria y sobre el que, tengo por seguro que hablaremos de nuevo, largo y tendido, en futuros encuentros.

Lo cierto es que, cada vez disfruto más realizando este tipo de actividades “piratas” en detrimento de participar en algunas carreras, ya que resultan propicias para simplemente disfrutar de la montaña, de nuestro deporte y, sobre todo, de compartirlo con amigos que lo viven con la misma o mayor, si cabe, intensidad que nosotros.

También es acertado pensar que el espíritu competitivo se deja totalmente de lado, pero para eso ya están la competiciones oficiales, en las cuales también se disfruta con enorme intensidad cada segundo pero en las que, la mayoría de las veces, los nervios iniciales, así como la concentración que exigen los preparativos y el ritmo frenético inherente a las carreras, impiden saborear con calma los deliciosos momentos que nos brinda este maravilloso deporte. Por otro lado, muchas veces, al terminar la competición, acaba todo, con lo que apenas se tiene tiempo para departir con la gente que ha acudido a la cita.

Con todo ello no quiero decir que un punto de vista sea mejor que el otro (“pirata” u oficial) y que haya que decantarse solo por uno de ellos. Simplemente creo que ambos se complementan a la perfección y que mantener un perfecto equilibrio entre ambos mundos durante una temporada puede hacer que, precisamente, esa en concreto, sea inolvidable.

Beget 1

P.D: Creo que he utilizado mucho el verbo “disfrutar”…..pues eso 🙂

Brooks Pure Grit. Minimalismo contenido y libertad sin límites.

Hace tiempo que tengo este modelo de zapatillas. A diferencia de LaSportiva Crosslite 2.0, Brooks Cascadia, Brooks Ghost  y Launch (estas dos últimas para asfalto), las Pure Grit me las calzo esporádicamente y para entrenamientos muy concretos. Lo cierto es que comulgo lo justo con el tema del minimalismo, pero también entiendo que la ligereza es un ingrediente importante que nos puede llevar a alcanzar un mayor rendimiento.

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Naturetrails – Cavalls del Vent 2012: Mi última “frikada”

Tras competir en las dos ediciones anteriores, esta vez, debido principalmente a la proximidad con la Transalpine-run, había decidido no participar.

Con esto dicho, queda claro que este artículo no va  a ser una crónica sobre mi experiencia en la épica carrera que ha culminado con un puñetazo en la mesa del gran campeón, Kilian Jornet, sino..otra cosa…

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Transalpine-run 2012

La verdad es que no he encontrado mejor “excusa” para inaugurar FX-Trail que compartir con todos vosotros la experiencia vivida en la reciente edición de la Transalpine-run.

Este año la carrera consistía en completar el recorrido más oriental de los dos existentes, con salida en el pueblo alemán de Ruhpolding y terminando en Sexten, localidad italiana sita en el corazón de los Dolomitas. Las últimas variaciones en el recorrido hicieron que la propuesta fuera la de superar la distancia de 320,7 kms. con 15.096 metros de desnivel positivo.

Para afrontar este reto, nuestra preparación había sido buena, con entrenamientos de calidad los fines de semana en altitud y predominante terreno técnico, fundamentalmente realizados en la Vall de Núria. A pesar de todo, acudíamos con gran respeto y tratando de confiar en que tuviéramos la capacidad suficiente para adaptarnos a la diversas circunstancias que, a priori, sabíamos que nos íbamos a encontrar a lo largo de una competición por etapas de esta envergadura.

Llegada a Ruhpolding

El día 30 de Agosto volamos a Münich por la mañana. Al recoger las maletas conocimos a Oriol, meritorio speaker de la Transalpine, que iba en nuestro mismo avión y que nos ayudó a sacarnos los billetes de tren a Ruhpolding. Una vez que fuimos conscientes que debíamos realizar tres trasbordos, nos tomamos el resto del viaje con filosofía, ya que, al fin y al cabo, teníamos todo el día.

Bien entrada la tarde llegábamos a Ruhpolding. El día era gris pero ello no le quitaba un ápice de encanto al lugar. Después del viaje, estábamos deseosos de soltar los petates en el hotel y dejarnos contagiar del ambiente alpino.

Una sorpresa agradable fue que el hotel Steffl (que habíamos escogido un poco “a ojo de buen cubero”), resultó ser una maravilla. Nos asignaron una habitación muy amplia, con terraza con vistas y de lo más acogedora, cada detalle estaba cuidado al máximo y la atención por parte de las personas que lo regentaban, amabilísima. Un 10!!

En el mismo hotel nos dieron una tarjeta para disfrutar de determinadas prestaciones en el pueblo, tales como descuentos en compras, acceso gratuito a telecabinas y acceso, igualmente gratuito, al Vita Alpina, una mezcla de Aquapark y Spa, que tenía muy buena pinta.

Una vez plenamente instalados, quedamos con Laura y Josep para cenar.  A pesar del tiempo, la temperatura era agradable y pudimos cenar en la terraza de su hotel. Por supuesto, la “Bier” no podía faltar 🙂

A la mañana siguiente recogimos la acreditación, el dorsal, la bolsa de corredor con todos los obsequios y nos dirigimos directamente al Vita Alpina. Este fue el último homenaje que nos dimos antes de la “gran cita”.

Por la tarde, Pasta Party de bienvenida, con actuación de un grupo de baile tradicional y el necesario “briefing” a cargo de Wolfgang Pohl (Wolfi).

Etapa 1: Ruhpolding – Sant Johann in Tirol

A esta etapa le teníamos mucho respeto, ya que 50 kms. con un desnivel positivo de poco más de 1.600 mts. invitaba a llevar un ritmo fuerte, pero ello conllevaría, irremediablemente,  pagarlo en las siguientes etapas. Por ello, a pesar de estar “frescos como una lechuga” en la línea de salida, lo que pretendíamos era dar con un ritmo cómodo, que no desgastara y que, a la vez, no nos descolgara demasiado.

Tras el preceptivo “briefing” de última hora y esperar la llegada del helicóptero, a las 9h. 08 m. se da la salida, ambientada, como es tradición en la Transalpine, con el tema “Highway to hell” de AC/DC. El día está gris y llueve a ratos, pero la emoción del momento hace que casi no se repare en ello.

En los primeros metros ya damos con nuestro ritmo. Afortunadamente comprobamos que nadie sale “a lo loco”. De hecho, nuestro ritmo en llano de 4:40 es de los más rápidos en nuestra categoría. Los kilómetros pasan muy rápido, ya que el terreno es de asfalto y pista forestal de nula dificultad técnica. El desnivel era ascendente, pero apenas perceptible.

Casi sin darnos cuenta estamos en el primer avituallamiento (km. 11), en el cual, como es habitual en nosotros,  nos detenemos entre poco y nada.

Tras este avituallamiento, el terreno resbaladizo que nos encontramos en determinados sectores, sumado a una pequeña aglomeración de equipos que sufrimos en la zona de la cascada, sector en el que era complicado adelantar, nos hace aminorar un poco la marcha y somos alcanzados por algunos equipos. De todos modos, el ritmo es bueno y en las bajadas nos desenvolvemos con soltura.

Finalmente y corriendo aproximadamente el 90% del tiempo, cruzamos la meta en Sant Johann tras 5 horas 45 minutos. Mientras estamos preocupados en comer y beber algo, recibimos una llamada de Fede (el hermano de Mesi) que nos informa de que hemos quedado en sexta posición, lo cual supera con creces nuestras expectativas iniciales.

Más felices que las perdices nos dirigimos al Camp para ducharnos y ponernos cómodos lo antes posible. Llegar pronto e intentar hacerse con una colchoneta deviene prioritario 😉

Etapa 2: Sant Johann in Tirol – Kitzbühel

La segunda etapa nos guardaba una agradable sorpresa nada más salir del núcleo urbano de Sant Johann y esta no era otra que una empinada subida aderezada con tramos técnicos convenientemente equipados en una zona boscosa con un grado de humedad bastante alto. Afortunadamente, el poder salir desde la parte delantera evitó que sufriéramos el embotellamiento que se formó más atrás, el cual provocó que muchos equipos tuvieran que estar parados durante casi veinte minutos esperando “su turno”.

Esta zona, a pesar de su dureza, la disfruté muchísimo ya que el día anterior se corrió prácticamente todo el tiempo y tenía muchas ganas de enfrentarme por fin a terreno más complicado.

Después de un cresteo de lo más divertido, tocaba descender a Going, pueblo este en el que somos alcanzados por el equipo Salomon – Plan B. Enseguida enfilamos una fuerte subida por una pista de una estación de esquí, pero, aunque mantenemos contacto visual con los dos equipos Salomon, nuestro ritmo es menor y no tenemos intención de incrementarlo, así que nos van sacando distancia poco a poco.

En el tramo de bajada apretamos un poco y en la parte final de asfalto nos vamos defendiendo para conseguir entrar en meta en quinta posición, a escasos cinco minutos del equipo Salomon-Schweitz.

Lo mejor al acabar es comprobar que el hotel que habíamos reservado para esa noche (en Kitzbühel no había Camp) estaba a escasos doscientos metros de la meta y salida del día siguiente. Además, la carrera pasaba justo por debajo de nuestra terraza, así que tuvimos la oportunidad de animar a los equipos que iban llegando desde nuestro “palco”. Mesi incluso avisó a un equipo que, concentrado en ensayar su puesta en escena al entrar en meta, se estaba equivocando de camino.

Etapa 3: Kitzbühel – Neukirchen am Großvenediger

Una etapa dura la que nos espera afrontar a las 7 de la mañana. La noche en el hotel supo a gloria, especialmente cuando te tienes que levantar a las 5 de la mañana sabiendo que tienes 46,5 kms. con 2.258 mts. de desnivel positivo por delante. Al final, como todos los días, el ambiente de la salida hace que se te olvide todo y salgas “enchufado” nada más escuchar el pistoletazo de salida.

Esta vez no había prolegómenos a modo de tramos extensos de asfalto y caminos forestales sin desnivel. Casi desde el primer momento empezamos a subir por una pista de una estación de esquí. Me encuentro cómodo trotando junto a Chemari y Núria (del equipo Buff) pero a Mesi estas salidas en subida no le van tan bien y pronto debo aminorar para no distanciarme demasiado.

La pena es que la niebla impedía disfrutar de unas vistas que, a buen seguro, eran increíbles, y ello unido a que el terreno era predominantemente de pista, resultaba un tanto árido correr.

Por suerte, una vez terminada esta primera subida, el terreno empezaba a cambiar y ya nos empezamos a encontrar en nuestra “salsa”.

En la segunda subida regulamos el ritmo, ya que después había que reservar fuerzas para los “toboganes” que nos encontraríamos antes de bajar. Tal como esperabamos, esta última parte a poco más de 2.000mts.de altitud consistía en correr por single-tracks salpicados de piedras y ahí es donde disfrutamos de verdad.

Como traca final quedaba descender 1.200 mts. de desnivel en aproximadamente 7 kms. Aquí, como en el resto de las etapas, pudimos recortar buena parte de la ventaja que nos habían sacado otros equipos.

Cruzamos la meta tras 6h. 05 min. y a solo 40 segundos de dar caza al Team Gesundheitseck, que en esta etapa se asomó a los puestos de cabeza y nos relegó a la sexta posición.

Esta vez la Pasta Party se desarrolló en la Wildkogelbahn Bergstation (2.086 mts.), justo donde estaba situado el último avituallamiento de la etapa. Para ello subimos en tele-cabina, disfrutando relajadamente de unas vistas impagables.

Etapa 4: Neukirchen am Großvenediger – Prettau im Ahrntal

Etapa curiosa la de hoy. Muy corredera en los primeros 28 kms. para enfrentarnos, a continuación, a un buen “pepino”, hasta llegar a Birnlücke, el collado más alto de este recorrido de la Transalpine (2.667 mts. de altitud) y que será nuestro paso de Austria a Italia.

Lo cierto es que estos primeros 28 kms. me fueron pasando factura poco a poco. El ritmo que llevábamos no era intenso (5:15-6:15 m./km.), pero el continuo impacto durante tanto tiempo, me estaba haciendo sufrir. Mentalmente me apoyaba en la espectacularidad del valle que estábamos atravesando y pensando en que lo bueno estaba aun por llegar.

Antes de iniciar la subida, Mesi toma el relevo. Yo voy un poco “tocadillo” y ello me sirve para no bajar el ritmo en demasía. Justo antes de empezar a subir, Mesi se resbala en una piedra mojada y sufre una caída sin consecuencias, salvo un moratón monumental que le sale en el pierna derecha.

En el ascenso, Mesi pone un ritmo muy vivo, el cual no soy capaz de seguir. Decido quedarme al rebufo de un equipo que sube con una cadencia similar a la mía hasta reponerme un poco. Lo bueno es que no perdía la referencia de donde iba Mesi en ningún momento y sabía que, en cuanto me recuperara un poco, no me iba a resultar especialmente penoso alcanzarla, sin que ella tuviera que bajar el ritmo.

A falta de 300 mts. positivos para coronar decido tomarme un Gel Oral, que fue la clave para que mi rendimiento mejorara al cabo de pocos minutos, dando alcance a Mesi cuando aun quedaba un trecho para llegar al collado.

Una vez arriba, iniciamos el descenso con prudencia, ya que parte del camino está nevado y es fácil tener un resbalón y hacerse daño de verdad. En uno de los pasos delicados nos encontramos a un miembro del equipo de rescate que nos anuncia que a partir a ahí ya no hay problema. Empezamos a incrementar el ritmo paulatinamente hasta coger una velocidad de crucero bastante alta. Como viene siendo costumbre, adelantamos a varios equipos mientras nos divertimos en esta bajada que, por momentos, me recordaba al descenso del UTMB al Lac Combal desde el Col de la Seigne.

Los primeros 800 mts. de desnivel negativo eran super divertidos. Además,después de la larga subida y haber calentado bien al inicio de la bajada, las piernas volvían a funcionar de maravilla. Después de este tramo inicial de descenso, se seguía bajando pero ya rodaríamos por pista y asfalto hasta llegar a Prettau.

Esta vez completamos el recorrido en 5h. 41min. y, una vez más, en sexta posición. Esta vez fue el Team Eisenherzen el que se “coló” por delante.

Etapa 5: Prettau im Ahrntal – Sand in Taufers

Una vez en el ecuador de la carrera se agradece una etapa de “solo” 32,8 kms. con algo más de 1.800 mts. de desnivel positivo. Ya entes de la salida me siento fuerte y motivado, ya que, a priori, parece una etapa que se adapta mucho a nuestras características: Poco asfalto y pista forestal y más terreno de montaña.

El primer reto era subir aproximadamente 1.000 mts. positivos en unos 11 kms. hasta llegar al collado Bretterscharte, al que yo rebauticé como “El pas dels Gosolans” por el parecido con éste en el tramo final de ascenso.

En esta subida puse un ritmo fuerte, al nivel de los primeros clasificados en nuestra categoría, pero Mesi no se sentía cómoda y le empecé a sacar una distancia excesiva. A falta de unos 100-150 mts. positivos, decidí aminorar a fin de que se acercara y afrontar el descenso más próximos el uno del otro.

El ambiente en la cima del collado era espectacular. Un montón de gente animaba con cencerros, silbatos y pompones. También dos miembros de la organización de invitaban a que iniciaras el descenso de inmediato, a fin de evitar aglomeraciones en un espacio tan reducido.

Pronto pude comprobar que esta bajada era nuestra baza: Single-track con zonas embarradas, piedras,.. y con una inclinación ideal. Empecé suave para calentar los cuádriceps y permitir que Mesi se acercara y después, empezamos a bajar dándole caña 🙂

La velocidad que llevamos nos permite adelantar con mucha suficiencia al Team Eisenherzen, uno de los que empezaba a “achucharnos” por detrás en la clasificación general.

La segunda subida de la etapa se nos antojó más dura de lo que estimábamos. Pusimos el piloto automático y la afrontamos sin forzar demasiado. Este planteamiento “reservón” nos impidió acercarnos más a los equipos que llevábamos por delante, pero fue suficiente para que el Team Eisenherzen no nos alcanzara.

Tras descender unos 1.300 mts. en 10 kms., superando algún pequeño repecho por medio y recorrer los últimos kilómetros llanos, predominantemente de asfalto, llegamos a la meta en sexta posición, con dos equipos por delante (Wirth Sport Luzern y Gesunheitseck) 1 y 2 minutos por delante nuestra, respectivamente, y que empezaban a mostrar sus cartas a estas alturas de la competición. Por su parte, el equipo que llevábamos por delante en la general, el Team Salomon – Plan B empezaba a mostrar síntomas de debilidad, entrando en undécima posición.

Meter las piernas en el agua de la fuente que había al lado de la meta, un premio 😉

Etapa 6: Sand in Taufers – St. Vigil

La sexta etapa era otra etapa curiosa. Se trataba de completar 23 kms. predominantemente correderos para después enfrentarse a un tremendo “pepinazo” de 1.400 mts. positivos en 6 kms. hasta coronar el Kronplatz y, finalmente, descender unos 1.100 mts. en 8,5 kms. hasta llegar a Sant Vigilio.

A pesar de que impusimos un buen ritmo en los primeros kilómetros, el asfalto nos fue minando la moral y nuestra velocidad decaía poco a poco hasta ser alcanzados por el Team Wirth Sport Luzern unos metros antes de llegar al segundo avituallamiento. Estaba claro que su baza era apretar en la últimas etapas, ya que se encontraban fuertes después de haberse reservado los primeros días. Sin duda este equipo se había convertido en nuestra mayor amenaza.

Poco después de este segundo avituallamiento y cuando estábamos iniciando la subida al “pepinazo” nos llevamos una sorpresa. El equipo Salomon – Schweitz se retiraba. Nos paramos a preguntarles el motivo y nos argumentan que el tibial anterior del componente masculino ha dicho basta. Con ello se acrecentó significativamente la fama de “destroza hombres” de la componente femenina (nada menos que tres veces se ha tenido que retirar de la Transalpine porque su compañero no ha aguantado, entre ellas en la edición de 2007, en la que también participé yo).

A pesar de haber sido superados por el Team Wirth Sport Luzern, para esta subida ponemos el “piloto automático”, aunque sin desaprovechar los tramos más llanos, por pequeños que fueran, para trotar en vez de caminar.

A mitad de subida, alucinamos al ver que la componente femenina del equipo Salomon -Schweitz nos da alcance a un ritmo infernal a la vez que no para de hablar con todos los equipos que se encuentra a su paso. Cuando se pone a mi lado le sugiero que el año que viene le proponga a Iker Karrera hacer equipo con ella. Nos reímos un rato juntos y después siguió dándole caña a una velocidad impensable para nosotros a estas alturas de competición.

Después de lo que nos pareció una eternidad, vislumbramos el último repecho. La animación en este último trecho es abrumadora y resulta de gran ayuda para hacer un último esfuerzo.

Una vez en el Kronplatz, pronto se comienza a descender, primero por pista y después por un single-track “de los nuestros”. 🙂

Sabemos que en la subida anterior hemos sido un poco conservadores, así que tocaba dar de nuevo, rienda suelta en la bajada. Antes de ello nos permitimos la licencia de contemplar por un instante las montañas que se distinguían desde allí. ¡Impresionantes los Dolomitas!

Al desembocar en el asfalto vemos a unos 300 mts. por delante al equipo Salomon – Plan B y nuestro ritmo era ligeramente superior al de ellos. De todos modos, con lo que nos desgastaba el asfalto, y más cuando ya llevas unos 250 kms. en las piernas, teníamos más que perder que ganar en caso de esforzarnos por darles alcance, así que seguimos a lo nuestro para entrar en la meta de San Vigilio tras 5h. 15 min., tan solo a 26 segundos del Team Salomon – Plan B. Con la retirada del equipo Salomon Schweitz escalamos al cuarto puesto de la clasificación general de nuestra categoría.

Una de las primeras cosas que dije a Mesi al entrar en San Vigilio fue: “Yo quiero vivir aquí, concretamente en una de esas casas que se ven ahí arriba”. Precioso el lugar y las montañas que lo rodean. Me falta poco para tatuarme “Dolomitas forever!”

Etapa 7: St. Vigil – Niederdorf im Pustertal

En esta séptima etapa comienzan las complicaciones. En cuanto me levanto y empiezo a caminar noto ligeras molestias en el talón de Aquiles de la pierna izquierda. Me extraña, más que nada porque en todos los años que llevo corriendo, nunca había tenido el más mínimo dolor en esa zona. Por su parte, Mesi también empieza a resentirse del tibial anterior.

Al ser solo ligeras molestias, solo nos planteamos tomar un ibuprofeno y “tirar palante”. En mi caso, de hecho, lo frivolizo un poco, confiando en que, una vez calentada la zona tras correr los primeros kilómetros, desaparecerían las molestias. No podía estar más equivocado..

Nada más salir la molestia se fue transformando en dolor y la mayor tortura estaba siendo los continuos toboganes que nos íbamos encontrando. A veces no tenía más remedio que cojear y otras me defendía corriendo pero aplicando una técnica extraña, mediante la cual minimizaba el impacto al máximo a la vez que limitaba el movimiento del pie izquierdo. Me imagino que mi imagen resultaba todo un poema, pero yo solo me preocupaba en avanzar y avanzar, perdiendo el menor tiempo posible.

Tras el primer avituallamiento, la pendiente se acentúa mucho. Al principio este cambio de correr a caminar cuesta arriba me resulta doloroso pero pronto remite el dolor y empiezo a subir con más fluidez. Con ello me doy cuenta de que los mayores dolores me vienen cuando cambia el desnivel, remitiendo al cabo de un rato si todo el tiempo progreso en el mismo plano. Para desgracia mía, después de ganar cierta altitud, nos volvemos a encontrar con constantes subidas y bajadas cortas que me están resultando una tortura china.

Mesi no está mucho mejor. Me confiesa entre lágrimas que quiere bajar de una vez. Trato de convencerla de que lo mejor, en estos casos, es concentrarse en la belleza del paisaje y olvidarse un poco de todo lo demás. No sé si sirvió de mucho pero, “a trancas y barrancas” llegamos al inicio de la primera bajada, a 2.383 mts. de altitud. Mesi comienza bajando con cierta fluidez, pero a mi me da, nada más comenzar, un pinchazo en el talón que me sube por toda la pierna. Me quedo seco apoyado en una piedra con lágrimas en los ojos. Los equipos que me alcanzan me preguntan si estoy bien y les contesto que sí, que podré seguir.

Tras unos segundos comienzo a caminar poco a poco. El terreno era bastante técnico en esta parte inicial, equipado con cadenas, y yo bajando por ahí con “una pata chula” y un dolor indescriptible. A base de seguir caminando cuesta abajo el dolor empieza a remitir de nuevo y, cuando me quiero dar cuenta, ya estoy bajando a toda castaña, alcanzando a Mesi en poco tiempo. El tramo final de esta bajada es una tremenda predrera en zig-zag, en la cual me siento especialmente cómodo.

Lo malo viene en el llano de después, justo antes de llegar al lago (Pragser Wildsee), donde tengo que aplicar de nuevo la técnica “del cojo manteca”.

Un baño en el lago era de lo más tentador, de hecho alguno que otro no pudo resistirse, pero nosotros no podíamos permitirnos perder ni un segundo y solo rezábamos por llegar pronto a la segunda subida.

Tras dos kilómetros de sufrimiento, iniciamos la subida por una pedrera espectacular. Por aquí vuelvo a mejorar, pero Mesi se va notando muy cansada.

Después de la pedrera nos adentramos en un cañón más estrecho, que luego se abre conforme nos acercamos al collado Weißlahnsattel (2.194 mts.de altitud).

Esta última subida de 700 mts. positivos está resultando muy dura y, a falta de apenas 500 mts.de distancia al collado, Mesi me exclama “si no me paro, me muero”. Ante tal comentario, no había elección.

Tras descansar apenas un minuto, reanudamos la marcha. Ahora la buena noticia es que no hay tramo llano de por medio, simplemente se comienza a bajar por un camino que nos es propicio durante, al menos 5 kms.

Después lidiamos como pudimos los últimos kilómetros de asfalto hasta Niederdorf y, finalmente completamos los 41,8 kms. con 1.950 mts. de desnivel postivo en 5h. 52 min. y, como no, en sexta posición.

Antes de ir a “lavarnos las heridas” miramos la clasificación, a fin de comprobar si, a pesar de las penurias, hemos conseguido conservar la cuarta plaza de la general de nuestra categoría. Para nuestra sorpresa, hemos escalado a la tercera posición, ya que el Team Salomon – Plan B hubo de retirarse por lesión en la rodilla del componente femenino. En cualquier caso, el Team Wirth Sport Luzern volvió a apretar hoy, acortando significativamente la diferencia con nosotros, dejándola en 27 minutos. Dicha diferencia puede parecer amplia, pero dado nuestro estado físico, el tema estaba, por decirlo de algún modo, muy delicado.

Etapa 8: Niederdorf im Pustertal – Sexten

A pesar de mimarnos las lesiones lo mejor que pudimos, nos levantamos por la mañana bastante “chungos”. Lo primero que hicimos fue tomarnos un antiinflamatorio y, en mi caso, hacerme un vendaje en la pierna izquierda, para ver si, con lago de compresión, el dolor disminuía. Ya de camino al desayuno comprobé que mi vendaje era inútil, así que había que pensar en algo mejor.

Durante el desayuno, acordamos ir al servicio médico a que nos pusieran un kinesio-taping, con la esperanza de que éste ayudara en algo y, afortunadamente, así fue 🙂

Cuando se dio la salida, pude correr, algo que veía impensable apenas media hora antes. La sensación que tenía con el taping era que la extensión del tendón se frenaba justo en el momento en el que iba a llegar al momento de dolor más intenso, con lo cual, doler, dolía, pero era gestionable. En cualquier caso, en los primeros kilómetros de llano la mayor parte del esfuerzo lo estaba haciendo con la pierna derecha, con lo que el vasto externo se me estaba cargando peligrosamente.

La estrategia estaba clara desde el primer momento: Intentar seguir el ritmo del Team Wirth Sport Luzern mientras fuera posible y después, aguantar como buenamente pudiéramos.

Hasta el primer avituallamiento pude ir con el componente masculino de dicho equipo, pero Mesi se había descolgado un poco de la chica y tuve que esperarla un poco, con lo que, poco a poco, se nos fueron escapando. Aun así, conseguimos que en el km. 15, justo cuando se empezaba a subir, apenas nos recortaran 2 minutos.

Lo malo es que el inicio de la subida tenía muchos cambios de nivel; tan pronto se subía como se bajaba un poco, para llanear y volver a subir otra vez. Aunque el taping ayudaba y no iba tan mal como el día anterior, me costaba avanzar con normalidad y eso nos hacía perder un tiempo muy valioso.

Por fin la subida se define como tal, así que ponemos el piloto automático y disfrutamos del espectáculo visual que se nos va presentando:

Cuando un poco más adelante se nos presentan a la derecha las Tres Cimas de Lavaredo resulta inevitable exclamar un ¡Buah, qué pasote!

Lo bueno es que, el acertado recorrido de la etapa, nos va a permitir contemplarlas durante un buen rato:

Al llegar al refugio de Lavaredo, se acabaron las subidas de la Transalpine. ¡Ya solo quedan 10 kms. de bajada a Sexten! Mesi y yo sabíamos que teníamos que echar el resto en esta bajada a pesar de las lesiones, pero con el tacto suficiente como para no rompernos antes de llegar. Así que empezamos “a darle tralla controlada¿?” por una bajada técnica que sería de lo más divertida si no fuera porque cada dos por tres estábamos gimiendo de dolor.

Al llegar al asfalto seguimos apretando los dientes, hasta que, al ver esta imagen, ya solo nos invadía la emoción:

Y, al cruzar la meta, “una imagen vale más que mil palabras”:

Hemos disfrutado, hemos sufrido, hemos llorado y al final… tras 4h. y 03 min. invertidos en la etapa de hoy…hemos conseguido ser finishers!!!

Más tarde pudimos que comprobar que la alegría era doble, ya que habíamos conseguido terminar terceros en la clasificación general de nuestra categoría!!!

Todavía en una nube, felicitamos y somos felicitados por todos los corredores que nos íbamos encontrando a nuestro paso. La verdad es que el apoyo recibido por muchos otros participantes durante estos últimos días había sido enorme y nos sentíamos especialmente agradecidos con todo el mundo. Especialmente emotiva resultó la felicitación de Simone Philipp, la integrante del equipo Salomon – Plan B, que desde su retirada, se volcó con nostros en las últimas etapas.

Por la tarde, acudimos a la tradicional Pasta Party, en la cual esta vez se realizó la entrega de premios general de cada categoría, aparte de la correspondiente a la etapa y la ceremonia de entrega de las camisetas de finishers:

El colofón a la fiesta lo marcó la actuación de Tumbling Weed, creadores de la canción “Keep on running”:

En fin, participar en esta carrera siempre es una experiencia inolvidable, que  ningún corredor de montaña que tenga oportunidad de realizarla debe rechazar.  En mi caso, compartirlo con Mesi ha sido, sin lugar a dudas, una de las mejores vivencias que he tenido jamás 🙂