“La Vaca Morta”

Con este breve artículo, solo quiero reflejar y compartir lo mucho que se puede disfrutar de un entrenamiento bien planificado, sobre una ruta perfectamente diseñada en la que, aparte de cumplir con las cifras de kilómetros y desnivel necesarias, atraviesa unos parajes de ensueño que hace que no quieras que  acabe nunca esa extraña mezcla de placer/sufrimiento que nos embriaga a todos los amantes de este deporte.

En el caso que nos ocupa, se trata de una ruta que enlaza con la cuarta hoja “hardcore edition” del “Trèvol de Núria”. Trazado de ultra distancia cuidadosamente diseñado por una de las personas mas (o seguramente la mas) experimentadas que conozco; Josep Artigas.

En este trayecto, que arranca del idílico y acogedor pueblo de Queralbs (Pirineo de Girona, comarca del Ripollés), cubrimos aproximadamente 23 kms. con 1.546 mts. de desnivel positivo, de los cuales, y es importante mencionarlo, un 95% (o más) de ese desnivel se acomete en los primeros 10 kms. de distancia. La altitud mínima es de poco más de 1.000 mts. y la altitud máxima que se alcanza ronda los 2.500 mts.

Tal como se intuye en el vídeo, la dificultad física es media-alta y su dificultad técnica es media-baja. Tan solo se requiere estar fuerte para acometer tanto subidas como bajadas de larga duración y tener soltura en senderos más o menos accidentados. No se atraviesa ninguna zona expuesta.

Es muy importante, al tratarse de una ruta de media-alta montaña, llevar el equipamiento necesario para solventar un brusco cambio de tiempo, así como portar alimento y líquido suficientes. Por supuesto, mapa, brújula y gps son altamente recomendables. Los meses más adecuados para realizar este recorrido sin necesidad de calzarse más que unas zapatillas de trail son normalmente desde Mayo hasta Octubre, coincidiendo con la época en que la nieve no está presente.

Track de la ruta:

   – Garmin Connect: http://connect.garmin.com/activity/386769819

   – Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5419445

A pasarlo bien 🙂

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Salomon Fellraiser. Parte I.

Fellraiser

– Peso: 290 grs. en talla 9 U.S.A.

– Altura de la media suela: 12 mm – 6 mm.

– Suela: Contagrip.

– Atado: Quicklace.

– Mediasuela: EVA moldeada.

– Lengüeta: Ortholite.

– Diseñada para máximo agarre en barro y nieve.

En esta primera toma de contacto, someto a este nuevo modelo de Salomon a una prueba sobre un terreno para el que no ha sido específicamente concebida, a fin de evaluar su polivalencia:

Sense Mantra Vs Sense Ultra. Polivalencia Vs Competición.

Hacía mucho tiempo que Salomon no acababa de “hacerme tilín” con ningún modelo de zapatillas que sacaban al mercado, exactamente los seis años que se cumplieron desde que adquirí mis últimas XA PRO-3D. Pero este “maleficio” se ha roto recientemente y las culpables no han sido otras que las Salomon Sense Mantra, las cuales captaron poderosamente mi atención desde el primer momento que las tuve entre mis manos.

Mantra

Ya antes de probármelas ví en ellas características que me parecían fundamentales en una zapatilla a día de hoy. Primeramente, su peso, ampliamente por debajo de los 300 gramos ya era un punto a su favor. Por otra parte, su drop de 6 mm, así como una protección del pie cuidadosamente estudiada, en la que no falta de nada pero donde tampoco sobra, me sedujeron totalmente. Una vez puestas comprobé que su apariencia no engañaba. Su ajuste me pareció excelente y el feeling caminando con ellas fue de ligereza y protección. Estos primeros pasos también me inclinaron a pensar que su estabilidad tenía que ser muy buena, a pesar de no contar, afortunadamente, con especiales dispositivos para lograrlo.

Finalmente me animé a adquirirlas, principalmente porque llevo una temporadita con una metatarsalgia que me está dando la lata y las Mantra me ofrecen lo que otras zapatillas de características parecidas que tengo me niegan; una protección de la parte delantera de la fascia contundente.

Diez kilómetros de rodaje a ritmo intenso me bastaron para saber que con este modelo podía competir en el LTBCN (71 k) con ciertas garantías de que mi lesión no iba a agravarse, así que, al día siguiente, estaba en la línea de salida del LTBCN con mis inmaculadas Sense Mantra.

LTBCN_equipoLo cierto es que esta iba a ser una prueba de fuego en toda regla. Las condiciones meteorológicas fueron muy duras, lloviendo prácticamente durante todo el día y teniendo que atravesar por ello muchos tramos delicados de barro y roca mojada.

Conforme avanzaban los kilómetros más me reafirmaba en las virtudes que había encontrado casi sin ponerlas a prueba. Su capacidad de amortiguación y protección me estaban pareciendo sobresalientes lo que, para su peso, es todo un logro. También me estaba sintiendo muy cómodo con ellas, demostrando, a su vez, una capacidad de evacuación del agua muy buena, a pesar de la lengüeta Endofit, que envuelve la parte central del pie y que, a priori hace pensar que frenará la salida de agua. Los únicos puntos mejorables que le encontré son la tracción y agarre de su suela en roca mojada, para lo cual siempre es difícil alcanzar la excelencia, pero también es cierto que he probado modelos que funcionan sustancialmente mejor que las Mantra sobre esta superficie, eso sí, a costa de una escasa duración de su suela. De todos modos, la el compuesto Contagrip nunca ha sido Santo de mi devoción. RDJ_8731_carreraPor otra parte, la rigidez de la suela en la parte de los metatarsos (gracias al Profeel) y que tan bien me estaba viniendo para proteger mi lesión, me estaba provocando no ser tan preciso en las bajadas especialmente técnicas. Esto es debido a que estoy muy acostumbrado a la flexión en esta zona, que es lo que me transmite sensación del terreno y que yo interpreto para actuar en consecuencia y mantener la estabilidad. Con las Mantra siento que mis apoyos deben ser ligeramente diferentes, lo cual no quiere decir que peores y es algo a lo que debo adaptarme. Desde luego, con la lesión que padezco, las ventajas son muy superiores a los inconvenientes.

Ni que decir tiene que los kilómetros fueron pasando y las Mantra me condujeron felizmente a la meta en poco más de 8 horas, sin mayores consecuencias que unas piernas lógicamente doloridas, pero no especialmente, ello a pesar de que aproximadamente el 80-85% del recorrido era perfectamente “corrible”, lo que hizo que el impacto a soportar fuera mayor que en otras pruebas de similar distancia.

Bueno, el caso es que, embriagado todavía con el efecto “Sense” decidí dar un paso más, así que, con el objetivo de aumentar mi arsenal de “pesos pluma” con protección plantar, me decidí por las Salomon Sense-Ultra.

Sense UltraPara su puesta de largo decidí completar un recorrido de 32 kms. y poco más de 1800+ por el Parque Natural del Montseny. Nada más arrancar me dí cuenta de dos cosas. La primera, que son rapidísimas. Su escaso drop de 4 mm unido a un peso de 210 gramos y un ajuste espectacular, hacen que salgas volando sin darte casi ni cuenta. Por otra parte, sin embargo, su escasa amortiguación y su rigidez en la suela, hacen que, en mi opinión, no sea una zapatilla para todos los públicos (de las Mantra a estas hay un salto bastante grande). Para sacarles partido y no sufrir lesiones con ellas estimo imprescindible cumplir dos requisitos; tener una buena técnica de carrera, en la que aterrizar de talón no debe contemplarse como opción y, además, ser preciso en los apoyos, ya que no toleran demasiado los errores y su protección lateral es prácticamente inexistente. No debemos perder la perspectiva de que es un modelo orientado a la competición. Quizás no tan radical como las Sense “a secas”, pero casi..

Mi técnica de forefooter, por suerte o por desgracia (porque de ahí viene mi lesión en los metatarsos), facilita que pueda sacarle partido a estas zapatillas desde el primer momento. Aun así, en las zonas técnicas he de mantener la concentración para no dar pasos en falso y, en ocasiones, me cuesta ir rápido con ellas. Lógicamente, a todo hay que irse adaptando. El agarre de su suela, sin ser malo, al igual que en las Mantra, no es sobresaliente. También hay que tener en cuenta que un compuesto más blando iría en detrimento de una ya de por sí corta vida útil.

Desde luego subir con ellas es un placer. La tracción que otorgan sus tacos es buena y su ligereza una bendición. En llano sencillamente se vuela y, bajando, si el terreno no está muy roto, también. La protección de la puntera es más que suficiente para no sufrir golpes en los dedos y la protección de la planta del pie, como ya comenté con las Mantra, una característica a agradecer.

Entreno MontsenyTras completar sin problemas los 32 kilómetros planeados mi conclusión es que es una gran zapatilla, pero que hay que tomarse con prudencia. A pesar de que Salomon las propone como modelo para ultras yo, por ahora, no me planteo, ni por asomo, completar ninguno con ellas. Prefiero acometerlos con las Mantra y, mientras, seguir realizando entrenamientos como el descrito con las Sense-Ultra, a fin de alcanzar una plena adaptación a este modelo sin llevarme sorpresas desagradables.

En fin, me alegro de que Salomon haya sacado al mercado estos modelos. Las Mantra me parecen un modelo muy interesante y polivalente. Quizás las etiquetaría como “las XAPRO-3D de trail-runnig 2.0”. A mi, personalmente, me están salvando la temporada 🙂

La modalidad “Pirata”, ¿el mejor modo de disfrutar del trail-running?

Medalla

Este pasado fin de semana he tenido la gran suerte de poder disfrutar de la I Marató de l’Alta Garrotxa. Por supuesto, carrera “pirata” exquisitamente diseñada por el gran gurú, pionero y apasionado de este deporte y de la montaña (por poner unos pocos de los muchos calificativos que se me ocurren) y, por supuesto, aun mejor persona, Josep Artigas (El Capi).

Ya durante los días previos esperaba con gran expectación la llegada de este evento, cuidando los preparativos con la misma profesionalidad que uno trata de inculcarse cuando va a participar en una carrera oficial, pero con la diferencia de que aquí la ausencia de nerviosismo, ansiedad,..era total. En realidad, lo más parecido era la sensación que teníamos en la más tierna infancia la noche previa a salir de excursión con los compañeros de colegio o un rato antes de la fiesta de cumpleaños.

BegetEl viernes por la tarde poníamos rumbo a Beget, tan recóndito como precioso pueblo, cuidadosamente restaurado y presidido por la iglesia Románica de Sant Cristòfol que, actualmente, está habitado de forma permanente por algo más de diez personas.

Durante la reconfortante cena pudimos charlar animadamente una parte de los congregados a la cita, ultimando detalles de cara al reto del día siguiente y, como no, reviviendo numerosas anécdotas.

Tras dormir plácidamente en una de las casas de Beget, a las 8:00h. salimos el segundo grupo (el más madrugador lo había hecho a las 7:15h.) a hacer el recorrido de 42 kms. con algo más de 2.600 mts. de desnivel positivo acumulado.

Mucho muuuuucho frío hacía en el momento de salir, quizás algunos grados bajo cero, pero pronto entramos en calor, ya que incluso antes de salir del propio pueblo, comenzábamos a ascender al vivo ritmo impuesto por Jaume Folguera.

Por suerte, en estos primeros metros, de vez en cuando el GPS le confundía antes de que se distanciara demasiado y teníamos la oportunidad de agruparnos de nuevo. A todo esto, “Boira”, la hiperactiva perra de Iñaki Pérez, hacía “labores de pastoreo” con todos nosotros, con lo que disfrutaba como el que más.

Pronto nos adentramos en un bosque en el que, a veces, el camino quedaba un tanto difuminado bajo un manto de hojas. Una imagen otoñal muy propia de estas fechas. Boira estaba encantada y no desperdiciaba la ocasión para revolcarse entre las hojas secas. A todo esto, a Jaume ya lo habíamos perdido. Su ritmo era constante y de una intensidad un punto (o dos..o tres..o…) superior al nuestro, así que, cuando nos quisimos dar cuenta, ya iba un buen trecho por delante.

Camino del comanegraAl llegar a un claro en el bosque vimos nuestro primer objetivo relativamente cerca. Este no era otro que la cima del Comanegra (1.557 mts. de altitud). A su vez, vislumbramos, en el collado anterior a su cumbre, al grupo que salió a las 7:15h.

Lo cierto es que se agradece llegar aquí. El sol nos calienta un poco y las vistas que comenzamos a contemplar no tienen precio. Aprovechamos para hacer las primeras fotos y continuamos el ascenso.

El terreno previo a coronar es muy divertido, single-track de tierra y piedras. Estamos disfrutando tanto del recorrido que no nos detenemos al coronar sino que, embriagados por el entorno, continuamos sorteando piedras por la carena hasta alcanzar al primer grupo de las 7:15h., donde Dolors Puig nos recibió con su eterna sonrisa.

3a en el Comanegra

Continuamos carenando y empezamos a escuchar voces. De repente se nosComanegra1 presenta un descenso por un espeso manto de hojas espectacular. Tomás Gámez da “rienda suelta” y baja a tumba abierta. Yo me lo tomo con un poco más de cautela y disfruto de bajar con hojas hasta las rodillas. Al llegar abajo nos espera un segundo grupo de las 7:15h. que se lo estaba pasando pipa viendo cómo resolvíamos este tramo de descenso.

En este punto nos reunimos todos, salvo Jaume Folguera, que había pasado a velocidad de crucero hacía, según nos informan, aproximadamente 30 minutos.

Continuamos carenando todos juntos por el límite fronterizo con FranciaPic de les Bruixes 1 camino del Pic de les Bruixes (1.393 mts. de altitud). Por aquí el terreno es disfrutón de verdad y, el hecho de habernos encontrado todos, nos da un punto de “subidón”. Al llegar a Pic de les Bruixes nos paramos un rato a contemplar el paisaje. No en vano la atalaya es increíble, ya que, a pesar de no contar con una altitud especialmente considerable, su situación y la atmósfera especialmente limpia de este día nos permite contemplar los Pirineos orientales espolvoreados con una buena capa de nieve, así como el mar de la Costa Brava.

Tras esta pequeña parada obligatoria, iniciamos el descenso. Aquí se van Descenso Pic de les Bruixesformando de nuevo pequeños grupos, sobre todo cuando llegamos a un camino sinuoso plagado de piedras de distinto tamaño con la inclinación perfecta para otorgarle la  categoría de “especialmente disfrutón” para bajar rápido. Aquí un pequeño grupo, en el que me incluyo, apretamos el ritmo considerablemente. Al final desembocamos en un Gorg, en el que Boira aprovechó para beber y “refrescarse”. Ya solo quedaba continuar por un camino ancho para llegar al primer avituallamiento, situado en Sadernes (km. 21 del recorrido). Aquí nos encontramos con Jaume Folguera, que llevaba ya un rato largo esperando por nosotros.

Impresionante el despliegue de medios del equipo avituallador, formado por Assumpta Marimón, Inés Tresserres, Mireia Eodríguez, Maite de Vicente y Josep Massaguer. Allí no faltaba de nada. Los productos estrella resultaron ser las magdalenas de Mireia y, como no podía ser de otro modo, las Voll Damn y la Ratafía.

Ratafia

En mi caso, las magdalenas de Mireia, las pastas, así como los frutos secos y las chuches,  fueron suficientes para recargar las pilas. En carrera me voy directo a por la fruta, pero aquí, solo apetecía darse caprichos 🙂

Avituallamiento Sadernes

En este primer avituallamiento nos quedamos un buen rato, pero es que se estaba especialmente a gusto. El sol pegaba con fuerza y el ambiente era simplemente genial. Finalmente, un pequeño grupo, comandado por Jaume, decidimos emprender la marcha de nuevo.

Al principio estábamos un poco destemplados pero, entre el ritmo que impuso Jaume y que el perfil era en ascenso, entramos en calor rápidamente. Al finalBarbacoa de esta subida comprobamos que nos habíamos quedado solos Mesi, Jaume, Tomás y yo. Aquí nos paramos un segundo a contemplar una tremenda barbacoa que se estaba preparando un grupo de gente. Entre el calorcito de las brasas y lo bien que olía, era toda una tentación quedarse.

Afortunadamente, el terreno y el perfil se suaviza después durante un buen tramo para, a continuación, convertirse en un single track que nos dejaría en la carretera que nos conduce a Oix (km. 31 del trayecto). En este pequeño pueblo nos espera Josep Massaguer con el maletero del coche lleno de cosas. Esta vez me decanto por el turrón de Jijona, el cual me supo a gloria.

Avituallamiento de Oix

En Oix nos detenemos apenas cinco minutos, quizás un poco más. En la mente de los cuatro está que ya solo nos quedan 11 kms. y que, manteniendo el ritmo, en la medida de lo posible, llegaremos a una hora más que cómoda a Beget.

Desde casi el primer instante Jaume vuelve a poner la directa, pero esta vez es demasiado para los demás, que comprobamos cómo nos gana distancia rápidamente y lo perdemos de vista.

CIMG6937

En un momento dado nos extraviamos un poco pero una pastora nos informa de que hacía un poco había pasado “uno como nosotros” que había subido por donde nos encontrábamos. En fin, su indicación nos resultó muy valiosa 🙂

Salvadas las dudas, nos aproximamos al Pic de Bestracá (1.058 mts. de altitud).Carena Bestracá En esta subida empiezo a tener molestos calambres que me hacen progresar torpemente durante un rato. El caso es que la subida me estaba pareciendo chulísima pero cada vez que levantaba una pierna para encaramarme a alguna roca, se me contracturaba algún músculo. A pesar de haberme hidratado bien, me bebí casi medio litro de agua con sales y me tomé un Gel Oral.

Una vez en la cima, en la cual se encuentra un vértice geodésico y una ruinas medievales, comenzamos a descender por un camino hitado lleno de rocas. El caso es que el GPS nos indicaba que habíamos confundido la ruta. Entonces rectificamos campo a través, pero, por mucho que buscábamos en todas direcciones, no encontramos ningún camino. Sabíamos que había que avanzar Tarterahacia la izquierda pero no por donde. La pendiente fuertemente inclinada, así como el espesor de la vegetación complicaban la tarea de encontrar el track.

Después de un buen rato dando vueltas y luchar con la ramas de los árboles, damos con la tartera por la que realmente había que descender y, en ese momento escuchamos una voz. Se trata de alguien que también se ha perdido pero aun no sabemos de quién se trata. La sorpresa fue mayúscula cuando aparece ante nuestros ojos Jaume, el cual llevaba mucho más tiempo que nosotros dando vueltas tratando de encontrar el camino. Me imagino que durante el tiempo que estuvo vagando solo se le pasó por la mente que acabaría devorado por lobos o algo parecido 😀

Una vez en la ruta de nuevo, continuamos a ritmo vivo por un bonito camino dentro del bosque que nos conduciría a la carretera de acceso a Beget. Justo aquí nos encontramos con el equipo avituallador y escoba, que en ese momento regresan en coche a Beget.

Llegada a Beget

De nuevo en las calles de Beget, solo restaba llegar a la “meta” situada en la terraza del restaurante Can Jeroni, donde nos recibió el equipo avituallador y animador, al cual se habían unido nuestros amigos Koalas, y se nos hizo entrega de las originales medallas conmemorativas.

medallas

Tras darnos una ducha “regeneradora”, volvimos a la zona de meta a departir con toda la gente allí congregada, a la espera de la llegada de los grupos que restaban por completar el recorrido.

Llegada

Una vez todos reunidos, pasamos a disfrutar de una deliciosa cena en el restaurante Can Jeroni, donde tuvimos de nuevo la oportunidad de cambiar impresiones sobre lo vivido durante el día, así como rememorar grandes gestas y convidarnos a futuros retos.

cena Can Jeroni

Tras una noche de lo más reparadora, aun nos quedaba disfrutar de tan entrañable pueblo y sus alrededores, así que nos dispusimos a dar un “paseo” Ermitade aproximadamente 10 kms. con el objetivo improvisado de visitar la Ermita de Sant Valentí de Salarsa. Una vez más la meteorología estuvo de nuestro lado y pudimos disfrutar de una atmósfera muy agradable y unas vistas impagables.

Tras esta vueltecita tocaba de nuevo reponer fuerzas, así que, que mejor lugar que Can Jeroni para  gozar con un exquisito almuerzo, que sirvió de colofón a un fin de semana que quedará siempre en nuestra memoria y sobre el que, tengo por seguro que hablaremos de nuevo, largo y tendido, en futuros encuentros.

Lo cierto es que, cada vez disfruto más realizando este tipo de actividades “piratas” en detrimento de participar en algunas carreras, ya que resultan propicias para simplemente disfrutar de la montaña, de nuestro deporte y, sobre todo, de compartirlo con amigos que lo viven con la misma o mayor, si cabe, intensidad que nosotros.

También es acertado pensar que el espíritu competitivo se deja totalmente de lado, pero para eso ya están la competiciones oficiales, en las cuales también se disfruta con enorme intensidad cada segundo pero en las que, la mayoría de las veces, los nervios iniciales, así como la concentración que exigen los preparativos y el ritmo frenético inherente a las carreras, impiden saborear con calma los deliciosos momentos que nos brinda este maravilloso deporte. Por otro lado, muchas veces, al terminar la competición, acaba todo, con lo que apenas se tiene tiempo para departir con la gente que ha acudido a la cita.

Con todo ello no quiero decir que un punto de vista sea mejor que el otro (“pirata” u oficial) y que haya que decantarse solo por uno de ellos. Simplemente creo que ambos se complementan a la perfección y que mantener un perfecto equilibrio entre ambos mundos durante una temporada puede hacer que, precisamente, esa en concreto, sea inolvidable.

Beget 1

P.D: Creo que he utilizado mucho el verbo “disfrutar”…..pues eso 🙂