Icebug Certo. Prueba de polivalencia.

Icebug, marca sueca de reconocido prestigio, principalmente por ofrecer productos de alta calidad, tanto en acabados como en prestaciones, y, a su vez, por haber desarrollado un compuesto de suela excepcionalmente adherente en superficies resbaladizas, presentó la primavera pasada el modelo Certo, el cual se postula como uno de los más polivalentes de su presente catálogo de zapatillas de trail.

certo6

En la prueba que os presento a continuación, os desvelo si realmente puede rendir a alto nivel en circunstancias antagónicas a aquellas en las que despliega sus mayores virtudes. Os animo a descubrirlo!

En este deporte se conoce a gente estupenda :-)

A Lucy la conocí en Julio de 2008 en Champex-Lac. En aquellas fechas yo estaba realizando, junto al equipo The North Face, un entrenamiento para el UTMB de ese año y ese día habíamos recalado allí procedentes de Courmayeur. Mientras devorábamos un más que abundante plato de espaguettis a la Champec-laccarbonara en un restaurante situado enfrente del lago, Kim Gaylord (mujer de Topher), la vio pasar junto a Jez Bragg y salió a saludarla. Quedaron en encontrarnos todos por la noche en el hotel donde estaban alojados y cenar allí.

Durante la cena, Lucy me contó que estaba entrenando para el CCC, en el cual, el año anterior, había acabado en segunda posición, tras sufrir el contratiempo de perderse, precisamente, en Champex-Lac, cuando dominaba la carrera con autoridad. Para esta edición confiaba en que la victoria no se le escapase, como así fue finalmente.

A la mañana siguiente quedamos todos juntos en una pastelería situada casi a la salida del pueblo y, una vez reunidos todos los efectivos, iniciamos la aproximación a Bovine.

Recuerdo que durante la subida, Lucy charlaba animadamente con Kim, mientras yo, unos metros más atrás, no desperdiciaba una sola bocanada de aire para tratar de mantener su ritmo, empresa esta que se me antojó imposible, con lo que, en relativamente poco tiempo, me cogieron una gran ventaja.

En la terraza de La Bovine, situada prácticamente al final de la subida, Kim, Lucy, Topher, Sebastién Chaigneau, y Scott Jurek esperaban a los más rezagados a fin de bajar, más o menos todos juntos, a Trient.

Tras el repecho inicial, Lucy adivinó mis intenciones, así que me dejó pasar y Scott Jurekrealicé un descenso “a tumba abierta” hasta el Col de la Forclaz, donde conseguí llegar, eso sí, bastante exhausto, con el grupo de cabeza. Scott me ofreció una gominola, que no rechacé (cualquier refuerzo calórico era bienvenido).

En la subida a Catogne nos volvimos a dispersar, así que tocó reagruparnos de nuevo en Vallorcine, donde aproveché para comerme un bocadillo con relativa tranquilidad. Cuando ya pensaba que el “trabajo duro” estaba hecho, fui advertido de que todavía quedaba afrontar la ahora mítica subida de la Téte Aux Vents, la cual fue incorporada al recorrido del UTMB ese año. Glub!

A partir de ese punto, la llegada a Chamonix fue un “sálvese quien pueda”. El que más o el que menos iba un poco “tocado” y administraba las fuerzas como buenamente podía. Incluso en La Flegére algunos sopesaron la idea de bajar en tele-silla.

Fuente ChamonixUna vez en la meta nos refrescamos las piernas en la fuente situada enfrente del Hotel Alpina y nos acercamos a la plaza de la Iglesia, donde, en ese momento, estaba Mrs. Poletti esperando a otros organizadores del UTMB, los cuales estaban acabando de completar la Petite Trotte à Léon con el objetivo de demostrar que era factible realizarlo cómodamente en el límite de tiempo otorgado a los participantes. Tras su emotiva llegada, quedamos todos emplazados a una cena en el restaurante Monchi, con motivo de la celebración del cumpleaños de Topher.

Organizadores_UTMB

Geniales fueron las vivencias durante esos días y, por supuesto, no lo fueron menos un mes después, durante mi participación en el UTMB. Aparte de la evidente emoción de la carrera en sí y mi llegada a meta, tras una agónica lucha contra una lesión de menisco en el km. 135 y el terrible agotamientoUTMB_2008 físico y mental que padecía, fue el cenar con Lucy y sus amigos en el mismo restaurante en el que un mes antes celebrábamos el cumpleaños de Topher, aunque, en este caso, el motivo no era otro que su flamante victoria en el CCC. La noche era agradable, así que cenamos en la terraza con su trofeo presidiendo la mesa lo que provocaba que, esporádicamente, la gente se detuviera a felicitarla e interesarse por el devenir de su carrera.

Lo que no entiendo es de donde saqué las fuerzas para lo que vino después. Creo que era el único loco finisher del UTMB que estuvo de madrugada en un karaoke. Aun no sé hoy cómo pude aguantar tanta “tralla” seguida. Tras la sesión de karaoke,  quedamos para hacer rafting al día siguiente (se nos fue la olla por completo…).

Afortunadamente, al día siguiente hizo mal tiempo y tuvimos que cancelar tan ambicioso plan. Estoy convencido que no habría sobrevivido ni de coña..

Tan fabulosos recuerdos de aquellos días y, después de más de cuatro años sin vernos, este pasado 19 de Enero Lucy me recordaba, mientras ascendíamos con la luz de los frontales la primera subida de la ruta de los 3 Santuaris, que le recordaba poderosamente a Bovine.

En esta ocasión, habíamos salido un poco más tarde de las 6:30 de la mañana Salida_6_30con el grupo congregado a dicha hora, pero pronto, debido a una pequeña parada técnica, nos quedamos solos Lucy, Mesi y yo. Los demás componentes del grupo avanzaban delante a buen ritmo. Nosotros, desde el principio, decidimos tomárnoslo con más calma y hacer de “escoba” si fuera necesario. Mis sensaciones, en parte debido a la falta de descanso suficiente el día anterior y, por otra parte, debido a la incubación de un ligero constipado, no acababan de ser buenas. Aun así, ello no me impedía disfrutar del trayecto y, por supuesto, de la compañía.

Mientras alumbrábamos el camino con los frontales, la meteorología se estaba comportando, con lo que albergábamos la esperanza de que las predicciones no se cumplieran y pudiéramos completar el trayecto con buen tiempo.

Realizada la primera subida, empezamos a prescindir de luz artificial, ya que, aunque apenas comenzaba a amanecer, el reflejo provocado por la luz de los frontales en la niebla reinante a esa altitud impedía vislumbrar el camino.

El tramo boscoso que estábamos atravesando me estaba gustando mucho, aunque el ritmo no era muy vivo, especialmente en las bajadas, debido a que el terreno, bastante irregular y resbaladizo, no era propicio para el resentido tobillo de Lucy. Afortunadamente, poco antes de culminar el descenso, la pista nos permitió aumentar un poco la velocidad.

El ascenso hacia Cabrera nos pareció, sencillamente, espectacular. Mesi y yoSubida_1 estábamos encantados con la tecnicidad del terreno y, por su parte, Lucy estaba asombrada, ya que no está acostumbrada a tener que trepar (y semi-destrepar) en las carreras, especialmente cuando se trata de cubrir distancias tan largas. “Chupado lo tenéis que ver cuando vais a los Ultras por ahí fuera”, me dijo.

El descenso desde Cabrera era técnico y divertido a partes iguales. Además, aunque el tiempo estaba nublado, se podía disfrutar medianamente de las vistas. La anécdota vino al llegar a la Masía previa a enlazar con la pista que nos llevaría a Cantonigrós. Ésta no fue otra que la aparición en escena de un perro que, aunque inicialmente aparentaba que quería jugar con Mesi, finalmente se decantó por darle un mordisco en una pierna. Por suerte no le hizo ninguna herida y pudimos continuar, no con cierto gesto de incredulidad, hasta Cantonigrós.

Unos metros antes de llegar al avituallamiento, Fede nos esperaba con su cámara para inmortalizarnos, así que pusimos nuestra mejor sonrisa, nos esforzamos por ofrecer una zancada grácil y ligera, sacando pecho (por supuesto) y…una vez acabó al sesión de fotos, volvimos a nuestro ritmo ramplón.

Llegada a CantonigrosEn Cantonigrós (km. 25)  solo quedaba Assumpta, lo que era normal, ya que habíamos tardado prácticamente 4 horas y media en llegar hasta allí. Rápidamente nos informa de que ya hacía tiempo que se habían marchado los últimos. Aprovechamos para comer un poco y esperar a que llegara Fede para charlar un poco con él. Finalmente partimos conocedores de que la parte más técnica había quedado atrás.

Al poco de salir ya imponemos un ritmo que poco tenía que ver con el que llevábamos antes. Lucy se siente más cómoda en los tramos de pista y, en apenas una hora, nos plantamos en el precioso y entrañable Rupit (km. 35).

CASA EN RUPIT 1

Aquí Lucy decide que ha tenido suficiente. Ha disfrutado mucho de los kilómetros recorridos pero tampoco quiere forzar  a completar una distancia para la que, ahora mismo, no está plenamente entrenada. A partir de ahora disfrutará de la prueba desde fuera, acompañando a Assumpta y a Fede.

Sin perder demasiado tiempo, Mesi y yo nos ponemos en marcha. Assumpta nos ha dicho que en este último tramo hemos recortado diferencias, así que confiamos en que a lo largo de los kilómetros que quedan, podremos dar alcance a algún grupo.

Mesi se siente bien pero yo no acabo de funcionar. Pensaba que ahora, que vamos al ritmo al que solemos ir habitualmente, empezaría, al fin, a sentirme cómodo. Pero no fue así 😦

Este tramo hasta el Santuari de El Far es más exigente que el anterior. La lluvia arrecia y el viento también. Me refugio dentro de mi cortavientos y trato de ir “con el piloto automático”. El caso es que el recorrido, a pesar de las circunstancias, me está encantando. Mientras progresamos al lado de un desfiladero espectacular no hago más que repetirme: “Esto lo tengo que pillar otro día en que me encuentre fino”.

Cuando apenas quedan 3 kilómetros para llegar al avituallamiento, mi cuerpo ya da señales de agotamiento total. Ni geles ni nada podían remediarlo y me costaba correr incluso cuando el desnivel era más benévolo así que, si ya era consciente de que debía retirarme en El Far, ahora me había reafirmado plenamente. Es increíble lo duro que se puede hacer esto cuando las sensaciones son pésimas. Recuerdo, poco antes de llegar que consulté el GPS y, acto seguido, exclamé: “Puf! Aun quedan 500 metros!!!”

Llegar a El Far fue como llegar a un Oasis en el desierto cuando estás totalmente deshidratado. Nos recibió Lucy, que estaba con toda la cara llena de chocolate. Nos ofreció un vaso y respondí inmediatamente: “Sí, sí, sí, por favor!!!

Avituallamiento de El Far

En este avituallamiento había un ambientazo tremendo, lo que resultó de lo más reconfortante. Entre la cantidad de gente que había allí reunida y el genial despliegue del equipo avituallador, allí se estaba de cine.

A todo esto, Mesi había llegado allí “sin despeinarse” y tenía ganas de más…mucho más. Aunque a mi no me entusiasmaba la idea de que continuara sola con el mal tiempo que hacía, la fortaleza que desprendía facilitó que confiara en que no tendría problemas paraMesi_rumbo_a _La-Salut llegar al siguiente “punto de control”.

Lucy, Fede y yo nos subimos en el coche de Assumpta y pusimos rumbo al Santuari de La Salut (último Santuari y avituallamiento de la ruta).

Al llegar, me cambié de ropa y fui a hablar con Olga Gasset, que me tranquilizó un montón al comentarme que Juan Cabo había decidido acompañar a Mesi desde El Far. A continuación, me metí en el coche de Assumpta, ya que, por mucho que me abrigara, no acababa de combatir el frío.

A través de las ventanillas del coche veía llegar a gente, pero el frío me impide salir. Josep se acercó para describirme, con cara maliciosa, lo que Mesi se estaba encontrando por el camino. Una subida embarrada de 3 kilómetros con 600 metros de desnivel positivo era la guinda del pastel.

Cuando todos los grupos ya han reanudado la marcha, llega Mesi con Juan. Me describe “la subida” como una lucha constante por no dar un paso hacia delante y dos hacia atrás. Al parecer, se tuvieron que ayudar con palos que encontraron por el camino para conseguir progresar. Imposible hoy para mi, pensaba mientras la escuchaba.

Juan llegando a La Salut

Juan decide no continuar y Mesi, al quedarse un poco fría y, de nuevo, sin compañero de fatigas, decide, aunque con un poco de pena, que también lo deja en La Salut. Sin perder mucho tiempo, nos subimos los cinco en el coche y nos dirigimos a Sant Esteve d’En Bas.

Chapas 3SAl llegar, Assumpta nos obsequió con la flamante chapa conmemorativa del evento, lo que nos hizo una ilusión enorme. Después, sin más dilación, nos fuimos al Hotel a ducharnos y prepararnos para la cena de celebración. Antes de dirigirnos al restaurante hicimos una cata improvisada de whisky escocés, cortesía de Lucy.

En la cena nos congregamos buena parte de los participantes. El ambiente se mantenía de lo más animado mientras devorábamos la carne a la brasa y dábamos buena cuenta de vino, cervezas, ratafía, cava,.. El colofón fue una foto de grupo y después…”cada mochuelo a su olivo”. Noooooorrr!! Al acabar la cena unos cuantos valientes nos dirigimos a una tasca a completar el programa de “rehidratación”. Hasta yo me tomé un Gin-tonic, que no lo había hecho en mi vida.. Aprovechamos la ocasión para dedicarle un brindis a nuestro querido amigo Jaume Soler 🙂

momento gin

Por la mañana, los que optamos por estirar el fin de semana en la Vall d’En Bas, nos reunimos para desayunar, dar un agradable paseo por Olot y disfrutar de una suculenta comida en un restaurante de la cercana localidad de Joanetes.

Tras el ágape, pusimos rumbo al aeropuerto, donde nos despedimos de Lucy, convidándola, por supuesto, a futuros encuentros Tallaferros.

Lo cierto es que el denominador común con toda la gente que este gran deporte me ha dado la oportunidad y suerte de conocer, es, sin duda “el buen rollo”. Todos los lazos que se crean son sanos, el trato es siempre amable, educado y se antepone, por encima de todo las ganas de pasárselo bien. Lucy me transmitió, tras su marcha, que disfrutó muchísimo y que se sintió como en casa gracias, en gran medida, a toda la buena gente que ha conocido estos días. Por supuesto, le gustaría repetir otro fin de semana. Y nosotros encantados de recibirla de nuevo.

Marc_y_Alvaro

Cuando el lunes, me senté por la mañana delante del ordenador, tenía la sensación de haber pasado el fin de semana en una realidad paralela. Una especie de “dulce Matrix”. Por supuesto, si se trata de elegir, me quedo con el weekend 😉

La modalidad “Pirata”, ¿el mejor modo de disfrutar del trail-running?

Medalla

Este pasado fin de semana he tenido la gran suerte de poder disfrutar de la I Marató de l’Alta Garrotxa. Por supuesto, carrera “pirata” exquisitamente diseñada por el gran gurú, pionero y apasionado de este deporte y de la montaña (por poner unos pocos de los muchos calificativos que se me ocurren) y, por supuesto, aun mejor persona, Josep Artigas (El Capi).

Ya durante los días previos esperaba con gran expectación la llegada de este evento, cuidando los preparativos con la misma profesionalidad que uno trata de inculcarse cuando va a participar en una carrera oficial, pero con la diferencia de que aquí la ausencia de nerviosismo, ansiedad,..era total. En realidad, lo más parecido era la sensación que teníamos en la más tierna infancia la noche previa a salir de excursión con los compañeros de colegio o un rato antes de la fiesta de cumpleaños.

BegetEl viernes por la tarde poníamos rumbo a Beget, tan recóndito como precioso pueblo, cuidadosamente restaurado y presidido por la iglesia Románica de Sant Cristòfol que, actualmente, está habitado de forma permanente por algo más de diez personas.

Durante la reconfortante cena pudimos charlar animadamente una parte de los congregados a la cita, ultimando detalles de cara al reto del día siguiente y, como no, reviviendo numerosas anécdotas.

Tras dormir plácidamente en una de las casas de Beget, a las 8:00h. salimos el segundo grupo (el más madrugador lo había hecho a las 7:15h.) a hacer el recorrido de 42 kms. con algo más de 2.600 mts. de desnivel positivo acumulado.

Mucho muuuuucho frío hacía en el momento de salir, quizás algunos grados bajo cero, pero pronto entramos en calor, ya que incluso antes de salir del propio pueblo, comenzábamos a ascender al vivo ritmo impuesto por Jaume Folguera.

Por suerte, en estos primeros metros, de vez en cuando el GPS le confundía antes de que se distanciara demasiado y teníamos la oportunidad de agruparnos de nuevo. A todo esto, “Boira”, la hiperactiva perra de Iñaki Pérez, hacía “labores de pastoreo” con todos nosotros, con lo que disfrutaba como el que más.

Pronto nos adentramos en un bosque en el que, a veces, el camino quedaba un tanto difuminado bajo un manto de hojas. Una imagen otoñal muy propia de estas fechas. Boira estaba encantada y no desperdiciaba la ocasión para revolcarse entre las hojas secas. A todo esto, a Jaume ya lo habíamos perdido. Su ritmo era constante y de una intensidad un punto (o dos..o tres..o…) superior al nuestro, así que, cuando nos quisimos dar cuenta, ya iba un buen trecho por delante.

Camino del comanegraAl llegar a un claro en el bosque vimos nuestro primer objetivo relativamente cerca. Este no era otro que la cima del Comanegra (1.557 mts. de altitud). A su vez, vislumbramos, en el collado anterior a su cumbre, al grupo que salió a las 7:15h.

Lo cierto es que se agradece llegar aquí. El sol nos calienta un poco y las vistas que comenzamos a contemplar no tienen precio. Aprovechamos para hacer las primeras fotos y continuamos el ascenso.

El terreno previo a coronar es muy divertido, single-track de tierra y piedras. Estamos disfrutando tanto del recorrido que no nos detenemos al coronar sino que, embriagados por el entorno, continuamos sorteando piedras por la carena hasta alcanzar al primer grupo de las 7:15h., donde Dolors Puig nos recibió con su eterna sonrisa.

3a en el Comanegra

Continuamos carenando y empezamos a escuchar voces. De repente se nosComanegra1 presenta un descenso por un espeso manto de hojas espectacular. Tomás Gámez da “rienda suelta” y baja a tumba abierta. Yo me lo tomo con un poco más de cautela y disfruto de bajar con hojas hasta las rodillas. Al llegar abajo nos espera un segundo grupo de las 7:15h. que se lo estaba pasando pipa viendo cómo resolvíamos este tramo de descenso.

En este punto nos reunimos todos, salvo Jaume Folguera, que había pasado a velocidad de crucero hacía, según nos informan, aproximadamente 30 minutos.

Continuamos carenando todos juntos por el límite fronterizo con FranciaPic de les Bruixes 1 camino del Pic de les Bruixes (1.393 mts. de altitud). Por aquí el terreno es disfrutón de verdad y, el hecho de habernos encontrado todos, nos da un punto de “subidón”. Al llegar a Pic de les Bruixes nos paramos un rato a contemplar el paisaje. No en vano la atalaya es increíble, ya que, a pesar de no contar con una altitud especialmente considerable, su situación y la atmósfera especialmente limpia de este día nos permite contemplar los Pirineos orientales espolvoreados con una buena capa de nieve, así como el mar de la Costa Brava.

Tras esta pequeña parada obligatoria, iniciamos el descenso. Aquí se van Descenso Pic de les Bruixesformando de nuevo pequeños grupos, sobre todo cuando llegamos a un camino sinuoso plagado de piedras de distinto tamaño con la inclinación perfecta para otorgarle la  categoría de “especialmente disfrutón” para bajar rápido. Aquí un pequeño grupo, en el que me incluyo, apretamos el ritmo considerablemente. Al final desembocamos en un Gorg, en el que Boira aprovechó para beber y “refrescarse”. Ya solo quedaba continuar por un camino ancho para llegar al primer avituallamiento, situado en Sadernes (km. 21 del recorrido). Aquí nos encontramos con Jaume Folguera, que llevaba ya un rato largo esperando por nosotros.

Impresionante el despliegue de medios del equipo avituallador, formado por Assumpta Marimón, Inés Tresserres, Mireia Eodríguez, Maite de Vicente y Josep Massaguer. Allí no faltaba de nada. Los productos estrella resultaron ser las magdalenas de Mireia y, como no podía ser de otro modo, las Voll Damn y la Ratafía.

Ratafia

En mi caso, las magdalenas de Mireia, las pastas, así como los frutos secos y las chuches,  fueron suficientes para recargar las pilas. En carrera me voy directo a por la fruta, pero aquí, solo apetecía darse caprichos 🙂

Avituallamiento Sadernes

En este primer avituallamiento nos quedamos un buen rato, pero es que se estaba especialmente a gusto. El sol pegaba con fuerza y el ambiente era simplemente genial. Finalmente, un pequeño grupo, comandado por Jaume, decidimos emprender la marcha de nuevo.

Al principio estábamos un poco destemplados pero, entre el ritmo que impuso Jaume y que el perfil era en ascenso, entramos en calor rápidamente. Al finalBarbacoa de esta subida comprobamos que nos habíamos quedado solos Mesi, Jaume, Tomás y yo. Aquí nos paramos un segundo a contemplar una tremenda barbacoa que se estaba preparando un grupo de gente. Entre el calorcito de las brasas y lo bien que olía, era toda una tentación quedarse.

Afortunadamente, el terreno y el perfil se suaviza después durante un buen tramo para, a continuación, convertirse en un single track que nos dejaría en la carretera que nos conduce a Oix (km. 31 del trayecto). En este pequeño pueblo nos espera Josep Massaguer con el maletero del coche lleno de cosas. Esta vez me decanto por el turrón de Jijona, el cual me supo a gloria.

Avituallamiento de Oix

En Oix nos detenemos apenas cinco minutos, quizás un poco más. En la mente de los cuatro está que ya solo nos quedan 11 kms. y que, manteniendo el ritmo, en la medida de lo posible, llegaremos a una hora más que cómoda a Beget.

Desde casi el primer instante Jaume vuelve a poner la directa, pero esta vez es demasiado para los demás, que comprobamos cómo nos gana distancia rápidamente y lo perdemos de vista.

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En un momento dado nos extraviamos un poco pero una pastora nos informa de que hacía un poco había pasado “uno como nosotros” que había subido por donde nos encontrábamos. En fin, su indicación nos resultó muy valiosa 🙂

Salvadas las dudas, nos aproximamos al Pic de Bestracá (1.058 mts. de altitud).Carena Bestracá En esta subida empiezo a tener molestos calambres que me hacen progresar torpemente durante un rato. El caso es que la subida me estaba pareciendo chulísima pero cada vez que levantaba una pierna para encaramarme a alguna roca, se me contracturaba algún músculo. A pesar de haberme hidratado bien, me bebí casi medio litro de agua con sales y me tomé un Gel Oral.

Una vez en la cima, en la cual se encuentra un vértice geodésico y una ruinas medievales, comenzamos a descender por un camino hitado lleno de rocas. El caso es que el GPS nos indicaba que habíamos confundido la ruta. Entonces rectificamos campo a través, pero, por mucho que buscábamos en todas direcciones, no encontramos ningún camino. Sabíamos que había que avanzar Tarterahacia la izquierda pero no por donde. La pendiente fuertemente inclinada, así como el espesor de la vegetación complicaban la tarea de encontrar el track.

Después de un buen rato dando vueltas y luchar con la ramas de los árboles, damos con la tartera por la que realmente había que descender y, en ese momento escuchamos una voz. Se trata de alguien que también se ha perdido pero aun no sabemos de quién se trata. La sorpresa fue mayúscula cuando aparece ante nuestros ojos Jaume, el cual llevaba mucho más tiempo que nosotros dando vueltas tratando de encontrar el camino. Me imagino que durante el tiempo que estuvo vagando solo se le pasó por la mente que acabaría devorado por lobos o algo parecido 😀

Una vez en la ruta de nuevo, continuamos a ritmo vivo por un bonito camino dentro del bosque que nos conduciría a la carretera de acceso a Beget. Justo aquí nos encontramos con el equipo avituallador y escoba, que en ese momento regresan en coche a Beget.

Llegada a Beget

De nuevo en las calles de Beget, solo restaba llegar a la “meta” situada en la terraza del restaurante Can Jeroni, donde nos recibió el equipo avituallador y animador, al cual se habían unido nuestros amigos Koalas, y se nos hizo entrega de las originales medallas conmemorativas.

medallas

Tras darnos una ducha “regeneradora”, volvimos a la zona de meta a departir con toda la gente allí congregada, a la espera de la llegada de los grupos que restaban por completar el recorrido.

Llegada

Una vez todos reunidos, pasamos a disfrutar de una deliciosa cena en el restaurante Can Jeroni, donde tuvimos de nuevo la oportunidad de cambiar impresiones sobre lo vivido durante el día, así como rememorar grandes gestas y convidarnos a futuros retos.

cena Can Jeroni

Tras una noche de lo más reparadora, aun nos quedaba disfrutar de tan entrañable pueblo y sus alrededores, así que nos dispusimos a dar un “paseo” Ermitade aproximadamente 10 kms. con el objetivo improvisado de visitar la Ermita de Sant Valentí de Salarsa. Una vez más la meteorología estuvo de nuestro lado y pudimos disfrutar de una atmósfera muy agradable y unas vistas impagables.

Tras esta vueltecita tocaba de nuevo reponer fuerzas, así que, que mejor lugar que Can Jeroni para  gozar con un exquisito almuerzo, que sirvió de colofón a un fin de semana que quedará siempre en nuestra memoria y sobre el que, tengo por seguro que hablaremos de nuevo, largo y tendido, en futuros encuentros.

Lo cierto es que, cada vez disfruto más realizando este tipo de actividades “piratas” en detrimento de participar en algunas carreras, ya que resultan propicias para simplemente disfrutar de la montaña, de nuestro deporte y, sobre todo, de compartirlo con amigos que lo viven con la misma o mayor, si cabe, intensidad que nosotros.

También es acertado pensar que el espíritu competitivo se deja totalmente de lado, pero para eso ya están la competiciones oficiales, en las cuales también se disfruta con enorme intensidad cada segundo pero en las que, la mayoría de las veces, los nervios iniciales, así como la concentración que exigen los preparativos y el ritmo frenético inherente a las carreras, impiden saborear con calma los deliciosos momentos que nos brinda este maravilloso deporte. Por otro lado, muchas veces, al terminar la competición, acaba todo, con lo que apenas se tiene tiempo para departir con la gente que ha acudido a la cita.

Con todo ello no quiero decir que un punto de vista sea mejor que el otro (“pirata” u oficial) y que haya que decantarse solo por uno de ellos. Simplemente creo que ambos se complementan a la perfección y que mantener un perfecto equilibrio entre ambos mundos durante una temporada puede hacer que, precisamente, esa en concreto, sea inolvidable.

Beget 1

P.D: Creo que he utilizado mucho el verbo “disfrutar”…..pues eso 🙂

Brooks Pure Grit. Minimalismo contenido y libertad sin límites.

Hace tiempo que tengo este modelo de zapatillas. A diferencia de LaSportiva Crosslite 2.0, Brooks Cascadia, Brooks Ghost  y Launch (estas dos últimas para asfalto), las Pure Grit me las calzo esporádicamente y para entrenamientos muy concretos. Lo cierto es que comulgo lo justo con el tema del minimalismo, pero también entiendo que la ligereza es un ingrediente importante que nos puede llevar a alcanzar un mayor rendimiento.

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Naturetrails – Cavalls del Vent 2012: Mi última “frikada”

Tras competir en las dos ediciones anteriores, esta vez, debido principalmente a la proximidad con la Transalpine-run, había decidido no participar.

Con esto dicho, queda claro que este artículo no va  a ser una crónica sobre mi experiencia en la épica carrera que ha culminado con un puñetazo en la mesa del gran campeón, Kilian Jornet, sino..otra cosa…

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