El FOREX. Una alternativa de ingresos en los tiempos que corren.

En esta época de crisis que estamos sufriendo y que, lamentablemente, se está prolongando por mucho más tiempo de lo estimado, el que más o el que menos ha  visto reducido su poder adquisitivo debido a que, por una parte, sus ingresos se han visto congelados o reducidos en mayor o menor medida y, por otra parte, el precio de determinados productos, muchos de ellos de primera necesidad, se ha incrementado. A todo ello hay que sumar la merma cualitativa y cuantitativa de las prestaciones sociales. Estos tres aspectos negativos obligan a muchas familias a hacer verdaderos malabarismos para que le salgan las cuentas. Lo peor es que a veces, a pesar de ello, las cuentas tampoco salen..

Aquí es donde el FOREX puede aparecer para algunos como una opción para contrarrestar los sacrificios que se han visto abocados a aceptar. De todos modos,  este mundillo no es fácil, no es un juego (como muchos sentencian) y exige gran conocimiento y prudencia para que se pueda convertir en lo que todos pretendemos; una fuente más o menos alternativa de ingresos. Sigue leyendo

Anuncios

Transalpine-run 2012

La verdad es que no he encontrado mejor “excusa” para inaugurar FX-Trail que compartir con todos vosotros la experiencia vivida en la reciente edición de la Transalpine-run.

Este año la carrera consistía en completar el recorrido más oriental de los dos existentes, con salida en el pueblo alemán de Ruhpolding y terminando en Sexten, localidad italiana sita en el corazón de los Dolomitas. Las últimas variaciones en el recorrido hicieron que la propuesta fuera la de superar la distancia de 320,7 kms. con 15.096 metros de desnivel positivo.

Para afrontar este reto, nuestra preparación había sido buena, con entrenamientos de calidad los fines de semana en altitud y predominante terreno técnico, fundamentalmente realizados en la Vall de Núria. A pesar de todo, acudíamos con gran respeto y tratando de confiar en que tuviéramos la capacidad suficiente para adaptarnos a la diversas circunstancias que, a priori, sabíamos que nos íbamos a encontrar a lo largo de una competición por etapas de esta envergadura.

Llegada a Ruhpolding

El día 30 de Agosto volamos a Münich por la mañana. Al recoger las maletas conocimos a Oriol, meritorio speaker de la Transalpine, que iba en nuestro mismo avión y que nos ayudó a sacarnos los billetes de tren a Ruhpolding. Una vez que fuimos conscientes que debíamos realizar tres trasbordos, nos tomamos el resto del viaje con filosofía, ya que, al fin y al cabo, teníamos todo el día.

Bien entrada la tarde llegábamos a Ruhpolding. El día era gris pero ello no le quitaba un ápice de encanto al lugar. Después del viaje, estábamos deseosos de soltar los petates en el hotel y dejarnos contagiar del ambiente alpino.

Una sorpresa agradable fue que el hotel Steffl (que habíamos escogido un poco “a ojo de buen cubero”), resultó ser una maravilla. Nos asignaron una habitación muy amplia, con terraza con vistas y de lo más acogedora, cada detalle estaba cuidado al máximo y la atención por parte de las personas que lo regentaban, amabilísima. Un 10!!

En el mismo hotel nos dieron una tarjeta para disfrutar de determinadas prestaciones en el pueblo, tales como descuentos en compras, acceso gratuito a telecabinas y acceso, igualmente gratuito, al Vita Alpina, una mezcla de Aquapark y Spa, que tenía muy buena pinta.

Una vez plenamente instalados, quedamos con Laura y Josep para cenar.  A pesar del tiempo, la temperatura era agradable y pudimos cenar en la terraza de su hotel. Por supuesto, la “Bier” no podía faltar 🙂

A la mañana siguiente recogimos la acreditación, el dorsal, la bolsa de corredor con todos los obsequios y nos dirigimos directamente al Vita Alpina. Este fue el último homenaje que nos dimos antes de la “gran cita”.

Por la tarde, Pasta Party de bienvenida, con actuación de un grupo de baile tradicional y el necesario “briefing” a cargo de Wolfgang Pohl (Wolfi).

Etapa 1: Ruhpolding – Sant Johann in Tirol

A esta etapa le teníamos mucho respeto, ya que 50 kms. con un desnivel positivo de poco más de 1.600 mts. invitaba a llevar un ritmo fuerte, pero ello conllevaría, irremediablemente,  pagarlo en las siguientes etapas. Por ello, a pesar de estar “frescos como una lechuga” en la línea de salida, lo que pretendíamos era dar con un ritmo cómodo, que no desgastara y que, a la vez, no nos descolgara demasiado.

Tras el preceptivo “briefing” de última hora y esperar la llegada del helicóptero, a las 9h. 08 m. se da la salida, ambientada, como es tradición en la Transalpine, con el tema “Highway to hell” de AC/DC. El día está gris y llueve a ratos, pero la emoción del momento hace que casi no se repare en ello.

En los primeros metros ya damos con nuestro ritmo. Afortunadamente comprobamos que nadie sale “a lo loco”. De hecho, nuestro ritmo en llano de 4:40 es de los más rápidos en nuestra categoría. Los kilómetros pasan muy rápido, ya que el terreno es de asfalto y pista forestal de nula dificultad técnica. El desnivel era ascendente, pero apenas perceptible.

Casi sin darnos cuenta estamos en el primer avituallamiento (km. 11), en el cual, como es habitual en nosotros,  nos detenemos entre poco y nada.

Tras este avituallamiento, el terreno resbaladizo que nos encontramos en determinados sectores, sumado a una pequeña aglomeración de equipos que sufrimos en la zona de la cascada, sector en el que era complicado adelantar, nos hace aminorar un poco la marcha y somos alcanzados por algunos equipos. De todos modos, el ritmo es bueno y en las bajadas nos desenvolvemos con soltura.

Finalmente y corriendo aproximadamente el 90% del tiempo, cruzamos la meta en Sant Johann tras 5 horas 45 minutos. Mientras estamos preocupados en comer y beber algo, recibimos una llamada de Fede (el hermano de Mesi) que nos informa de que hemos quedado en sexta posición, lo cual supera con creces nuestras expectativas iniciales.

Más felices que las perdices nos dirigimos al Camp para ducharnos y ponernos cómodos lo antes posible. Llegar pronto e intentar hacerse con una colchoneta deviene prioritario 😉

Etapa 2: Sant Johann in Tirol – Kitzbühel

La segunda etapa nos guardaba una agradable sorpresa nada más salir del núcleo urbano de Sant Johann y esta no era otra que una empinada subida aderezada con tramos técnicos convenientemente equipados en una zona boscosa con un grado de humedad bastante alto. Afortunadamente, el poder salir desde la parte delantera evitó que sufriéramos el embotellamiento que se formó más atrás, el cual provocó que muchos equipos tuvieran que estar parados durante casi veinte minutos esperando “su turno”.

Esta zona, a pesar de su dureza, la disfruté muchísimo ya que el día anterior se corrió prácticamente todo el tiempo y tenía muchas ganas de enfrentarme por fin a terreno más complicado.

Después de un cresteo de lo más divertido, tocaba descender a Going, pueblo este en el que somos alcanzados por el equipo Salomon – Plan B. Enseguida enfilamos una fuerte subida por una pista de una estación de esquí, pero, aunque mantenemos contacto visual con los dos equipos Salomon, nuestro ritmo es menor y no tenemos intención de incrementarlo, así que nos van sacando distancia poco a poco.

En el tramo de bajada apretamos un poco y en la parte final de asfalto nos vamos defendiendo para conseguir entrar en meta en quinta posición, a escasos cinco minutos del equipo Salomon-Schweitz.

Lo mejor al acabar es comprobar que el hotel que habíamos reservado para esa noche (en Kitzbühel no había Camp) estaba a escasos doscientos metros de la meta y salida del día siguiente. Además, la carrera pasaba justo por debajo de nuestra terraza, así que tuvimos la oportunidad de animar a los equipos que iban llegando desde nuestro “palco”. Mesi incluso avisó a un equipo que, concentrado en ensayar su puesta en escena al entrar en meta, se estaba equivocando de camino.

Etapa 3: Kitzbühel – Neukirchen am Großvenediger

Una etapa dura la que nos espera afrontar a las 7 de la mañana. La noche en el hotel supo a gloria, especialmente cuando te tienes que levantar a las 5 de la mañana sabiendo que tienes 46,5 kms. con 2.258 mts. de desnivel positivo por delante. Al final, como todos los días, el ambiente de la salida hace que se te olvide todo y salgas “enchufado” nada más escuchar el pistoletazo de salida.

Esta vez no había prolegómenos a modo de tramos extensos de asfalto y caminos forestales sin desnivel. Casi desde el primer momento empezamos a subir por una pista de una estación de esquí. Me encuentro cómodo trotando junto a Chemari y Núria (del equipo Buff) pero a Mesi estas salidas en subida no le van tan bien y pronto debo aminorar para no distanciarme demasiado.

La pena es que la niebla impedía disfrutar de unas vistas que, a buen seguro, eran increíbles, y ello unido a que el terreno era predominantemente de pista, resultaba un tanto árido correr.

Por suerte, una vez terminada esta primera subida, el terreno empezaba a cambiar y ya nos empezamos a encontrar en nuestra “salsa”.

En la segunda subida regulamos el ritmo, ya que después había que reservar fuerzas para los “toboganes” que nos encontraríamos antes de bajar. Tal como esperabamos, esta última parte a poco más de 2.000mts.de altitud consistía en correr por single-tracks salpicados de piedras y ahí es donde disfrutamos de verdad.

Como traca final quedaba descender 1.200 mts. de desnivel en aproximadamente 7 kms. Aquí, como en el resto de las etapas, pudimos recortar buena parte de la ventaja que nos habían sacado otros equipos.

Cruzamos la meta tras 6h. 05 min. y a solo 40 segundos de dar caza al Team Gesundheitseck, que en esta etapa se asomó a los puestos de cabeza y nos relegó a la sexta posición.

Esta vez la Pasta Party se desarrolló en la Wildkogelbahn Bergstation (2.086 mts.), justo donde estaba situado el último avituallamiento de la etapa. Para ello subimos en tele-cabina, disfrutando relajadamente de unas vistas impagables.

Etapa 4: Neukirchen am Großvenediger – Prettau im Ahrntal

Etapa curiosa la de hoy. Muy corredera en los primeros 28 kms. para enfrentarnos, a continuación, a un buen “pepino”, hasta llegar a Birnlücke, el collado más alto de este recorrido de la Transalpine (2.667 mts. de altitud) y que será nuestro paso de Austria a Italia.

Lo cierto es que estos primeros 28 kms. me fueron pasando factura poco a poco. El ritmo que llevábamos no era intenso (5:15-6:15 m./km.), pero el continuo impacto durante tanto tiempo, me estaba haciendo sufrir. Mentalmente me apoyaba en la espectacularidad del valle que estábamos atravesando y pensando en que lo bueno estaba aun por llegar.

Antes de iniciar la subida, Mesi toma el relevo. Yo voy un poco “tocadillo” y ello me sirve para no bajar el ritmo en demasía. Justo antes de empezar a subir, Mesi se resbala en una piedra mojada y sufre una caída sin consecuencias, salvo un moratón monumental que le sale en el pierna derecha.

En el ascenso, Mesi pone un ritmo muy vivo, el cual no soy capaz de seguir. Decido quedarme al rebufo de un equipo que sube con una cadencia similar a la mía hasta reponerme un poco. Lo bueno es que no perdía la referencia de donde iba Mesi en ningún momento y sabía que, en cuanto me recuperara un poco, no me iba a resultar especialmente penoso alcanzarla, sin que ella tuviera que bajar el ritmo.

A falta de 300 mts. positivos para coronar decido tomarme un Gel Oral, que fue la clave para que mi rendimiento mejorara al cabo de pocos minutos, dando alcance a Mesi cuando aun quedaba un trecho para llegar al collado.

Una vez arriba, iniciamos el descenso con prudencia, ya que parte del camino está nevado y es fácil tener un resbalón y hacerse daño de verdad. En uno de los pasos delicados nos encontramos a un miembro del equipo de rescate que nos anuncia que a partir a ahí ya no hay problema. Empezamos a incrementar el ritmo paulatinamente hasta coger una velocidad de crucero bastante alta. Como viene siendo costumbre, adelantamos a varios equipos mientras nos divertimos en esta bajada que, por momentos, me recordaba al descenso del UTMB al Lac Combal desde el Col de la Seigne.

Los primeros 800 mts. de desnivel negativo eran super divertidos. Además,después de la larga subida y haber calentado bien al inicio de la bajada, las piernas volvían a funcionar de maravilla. Después de este tramo inicial de descenso, se seguía bajando pero ya rodaríamos por pista y asfalto hasta llegar a Prettau.

Esta vez completamos el recorrido en 5h. 41min. y, una vez más, en sexta posición. Esta vez fue el Team Eisenherzen el que se “coló” por delante.

Etapa 5: Prettau im Ahrntal – Sand in Taufers

Una vez en el ecuador de la carrera se agradece una etapa de “solo” 32,8 kms. con algo más de 1.800 mts. de desnivel positivo. Ya entes de la salida me siento fuerte y motivado, ya que, a priori, parece una etapa que se adapta mucho a nuestras características: Poco asfalto y pista forestal y más terreno de montaña.

El primer reto era subir aproximadamente 1.000 mts. positivos en unos 11 kms. hasta llegar al collado Bretterscharte, al que yo rebauticé como “El pas dels Gosolans” por el parecido con éste en el tramo final de ascenso.

En esta subida puse un ritmo fuerte, al nivel de los primeros clasificados en nuestra categoría, pero Mesi no se sentía cómoda y le empecé a sacar una distancia excesiva. A falta de unos 100-150 mts. positivos, decidí aminorar a fin de que se acercara y afrontar el descenso más próximos el uno del otro.

El ambiente en la cima del collado era espectacular. Un montón de gente animaba con cencerros, silbatos y pompones. También dos miembros de la organización de invitaban a que iniciaras el descenso de inmediato, a fin de evitar aglomeraciones en un espacio tan reducido.

Pronto pude comprobar que esta bajada era nuestra baza: Single-track con zonas embarradas, piedras,.. y con una inclinación ideal. Empecé suave para calentar los cuádriceps y permitir que Mesi se acercara y después, empezamos a bajar dándole caña 🙂

La velocidad que llevamos nos permite adelantar con mucha suficiencia al Team Eisenherzen, uno de los que empezaba a “achucharnos” por detrás en la clasificación general.

La segunda subida de la etapa se nos antojó más dura de lo que estimábamos. Pusimos el piloto automático y la afrontamos sin forzar demasiado. Este planteamiento “reservón” nos impidió acercarnos más a los equipos que llevábamos por delante, pero fue suficiente para que el Team Eisenherzen no nos alcanzara.

Tras descender unos 1.300 mts. en 10 kms., superando algún pequeño repecho por medio y recorrer los últimos kilómetros llanos, predominantemente de asfalto, llegamos a la meta en sexta posición, con dos equipos por delante (Wirth Sport Luzern y Gesunheitseck) 1 y 2 minutos por delante nuestra, respectivamente, y que empezaban a mostrar sus cartas a estas alturas de la competición. Por su parte, el equipo que llevábamos por delante en la general, el Team Salomon – Plan B empezaba a mostrar síntomas de debilidad, entrando en undécima posición.

Meter las piernas en el agua de la fuente que había al lado de la meta, un premio 😉

Etapa 6: Sand in Taufers – St. Vigil

La sexta etapa era otra etapa curiosa. Se trataba de completar 23 kms. predominantemente correderos para después enfrentarse a un tremendo “pepinazo” de 1.400 mts. positivos en 6 kms. hasta coronar el Kronplatz y, finalmente, descender unos 1.100 mts. en 8,5 kms. hasta llegar a Sant Vigilio.

A pesar de que impusimos un buen ritmo en los primeros kilómetros, el asfalto nos fue minando la moral y nuestra velocidad decaía poco a poco hasta ser alcanzados por el Team Wirth Sport Luzern unos metros antes de llegar al segundo avituallamiento. Estaba claro que su baza era apretar en la últimas etapas, ya que se encontraban fuertes después de haberse reservado los primeros días. Sin duda este equipo se había convertido en nuestra mayor amenaza.

Poco después de este segundo avituallamiento y cuando estábamos iniciando la subida al “pepinazo” nos llevamos una sorpresa. El equipo Salomon – Schweitz se retiraba. Nos paramos a preguntarles el motivo y nos argumentan que el tibial anterior del componente masculino ha dicho basta. Con ello se acrecentó significativamente la fama de “destroza hombres” de la componente femenina (nada menos que tres veces se ha tenido que retirar de la Transalpine porque su compañero no ha aguantado, entre ellas en la edición de 2007, en la que también participé yo).

A pesar de haber sido superados por el Team Wirth Sport Luzern, para esta subida ponemos el “piloto automático”, aunque sin desaprovechar los tramos más llanos, por pequeños que fueran, para trotar en vez de caminar.

A mitad de subida, alucinamos al ver que la componente femenina del equipo Salomon -Schweitz nos da alcance a un ritmo infernal a la vez que no para de hablar con todos los equipos que se encuentra a su paso. Cuando se pone a mi lado le sugiero que el año que viene le proponga a Iker Karrera hacer equipo con ella. Nos reímos un rato juntos y después siguió dándole caña a una velocidad impensable para nosotros a estas alturas de competición.

Después de lo que nos pareció una eternidad, vislumbramos el último repecho. La animación en este último trecho es abrumadora y resulta de gran ayuda para hacer un último esfuerzo.

Una vez en el Kronplatz, pronto se comienza a descender, primero por pista y después por un single-track “de los nuestros”. 🙂

Sabemos que en la subida anterior hemos sido un poco conservadores, así que tocaba dar de nuevo, rienda suelta en la bajada. Antes de ello nos permitimos la licencia de contemplar por un instante las montañas que se distinguían desde allí. ¡Impresionantes los Dolomitas!

Al desembocar en el asfalto vemos a unos 300 mts. por delante al equipo Salomon – Plan B y nuestro ritmo era ligeramente superior al de ellos. De todos modos, con lo que nos desgastaba el asfalto, y más cuando ya llevas unos 250 kms. en las piernas, teníamos más que perder que ganar en caso de esforzarnos por darles alcance, así que seguimos a lo nuestro para entrar en la meta de San Vigilio tras 5h. 15 min., tan solo a 26 segundos del Team Salomon – Plan B. Con la retirada del equipo Salomon Schweitz escalamos al cuarto puesto de la clasificación general de nuestra categoría.

Una de las primeras cosas que dije a Mesi al entrar en San Vigilio fue: “Yo quiero vivir aquí, concretamente en una de esas casas que se ven ahí arriba”. Precioso el lugar y las montañas que lo rodean. Me falta poco para tatuarme “Dolomitas forever!”

Etapa 7: St. Vigil – Niederdorf im Pustertal

En esta séptima etapa comienzan las complicaciones. En cuanto me levanto y empiezo a caminar noto ligeras molestias en el talón de Aquiles de la pierna izquierda. Me extraña, más que nada porque en todos los años que llevo corriendo, nunca había tenido el más mínimo dolor en esa zona. Por su parte, Mesi también empieza a resentirse del tibial anterior.

Al ser solo ligeras molestias, solo nos planteamos tomar un ibuprofeno y “tirar palante”. En mi caso, de hecho, lo frivolizo un poco, confiando en que, una vez calentada la zona tras correr los primeros kilómetros, desaparecerían las molestias. No podía estar más equivocado..

Nada más salir la molestia se fue transformando en dolor y la mayor tortura estaba siendo los continuos toboganes que nos íbamos encontrando. A veces no tenía más remedio que cojear y otras me defendía corriendo pero aplicando una técnica extraña, mediante la cual minimizaba el impacto al máximo a la vez que limitaba el movimiento del pie izquierdo. Me imagino que mi imagen resultaba todo un poema, pero yo solo me preocupaba en avanzar y avanzar, perdiendo el menor tiempo posible.

Tras el primer avituallamiento, la pendiente se acentúa mucho. Al principio este cambio de correr a caminar cuesta arriba me resulta doloroso pero pronto remite el dolor y empiezo a subir con más fluidez. Con ello me doy cuenta de que los mayores dolores me vienen cuando cambia el desnivel, remitiendo al cabo de un rato si todo el tiempo progreso en el mismo plano. Para desgracia mía, después de ganar cierta altitud, nos volvemos a encontrar con constantes subidas y bajadas cortas que me están resultando una tortura china.

Mesi no está mucho mejor. Me confiesa entre lágrimas que quiere bajar de una vez. Trato de convencerla de que lo mejor, en estos casos, es concentrarse en la belleza del paisaje y olvidarse un poco de todo lo demás. No sé si sirvió de mucho pero, “a trancas y barrancas” llegamos al inicio de la primera bajada, a 2.383 mts. de altitud. Mesi comienza bajando con cierta fluidez, pero a mi me da, nada más comenzar, un pinchazo en el talón que me sube por toda la pierna. Me quedo seco apoyado en una piedra con lágrimas en los ojos. Los equipos que me alcanzan me preguntan si estoy bien y les contesto que sí, que podré seguir.

Tras unos segundos comienzo a caminar poco a poco. El terreno era bastante técnico en esta parte inicial, equipado con cadenas, y yo bajando por ahí con “una pata chula” y un dolor indescriptible. A base de seguir caminando cuesta abajo el dolor empieza a remitir de nuevo y, cuando me quiero dar cuenta, ya estoy bajando a toda castaña, alcanzando a Mesi en poco tiempo. El tramo final de esta bajada es una tremenda predrera en zig-zag, en la cual me siento especialmente cómodo.

Lo malo viene en el llano de después, justo antes de llegar al lago (Pragser Wildsee), donde tengo que aplicar de nuevo la técnica “del cojo manteca”.

Un baño en el lago era de lo más tentador, de hecho alguno que otro no pudo resistirse, pero nosotros no podíamos permitirnos perder ni un segundo y solo rezábamos por llegar pronto a la segunda subida.

Tras dos kilómetros de sufrimiento, iniciamos la subida por una pedrera espectacular. Por aquí vuelvo a mejorar, pero Mesi se va notando muy cansada.

Después de la pedrera nos adentramos en un cañón más estrecho, que luego se abre conforme nos acercamos al collado Weißlahnsattel (2.194 mts.de altitud).

Esta última subida de 700 mts. positivos está resultando muy dura y, a falta de apenas 500 mts.de distancia al collado, Mesi me exclama “si no me paro, me muero”. Ante tal comentario, no había elección.

Tras descansar apenas un minuto, reanudamos la marcha. Ahora la buena noticia es que no hay tramo llano de por medio, simplemente se comienza a bajar por un camino que nos es propicio durante, al menos 5 kms.

Después lidiamos como pudimos los últimos kilómetros de asfalto hasta Niederdorf y, finalmente completamos los 41,8 kms. con 1.950 mts. de desnivel postivo en 5h. 52 min. y, como no, en sexta posición.

Antes de ir a “lavarnos las heridas” miramos la clasificación, a fin de comprobar si, a pesar de las penurias, hemos conseguido conservar la cuarta plaza de la general de nuestra categoría. Para nuestra sorpresa, hemos escalado a la tercera posición, ya que el Team Salomon – Plan B hubo de retirarse por lesión en la rodilla del componente femenino. En cualquier caso, el Team Wirth Sport Luzern volvió a apretar hoy, acortando significativamente la diferencia con nosotros, dejándola en 27 minutos. Dicha diferencia puede parecer amplia, pero dado nuestro estado físico, el tema estaba, por decirlo de algún modo, muy delicado.

Etapa 8: Niederdorf im Pustertal – Sexten

A pesar de mimarnos las lesiones lo mejor que pudimos, nos levantamos por la mañana bastante “chungos”. Lo primero que hicimos fue tomarnos un antiinflamatorio y, en mi caso, hacerme un vendaje en la pierna izquierda, para ver si, con lago de compresión, el dolor disminuía. Ya de camino al desayuno comprobé que mi vendaje era inútil, así que había que pensar en algo mejor.

Durante el desayuno, acordamos ir al servicio médico a que nos pusieran un kinesio-taping, con la esperanza de que éste ayudara en algo y, afortunadamente, así fue 🙂

Cuando se dio la salida, pude correr, algo que veía impensable apenas media hora antes. La sensación que tenía con el taping era que la extensión del tendón se frenaba justo en el momento en el que iba a llegar al momento de dolor más intenso, con lo cual, doler, dolía, pero era gestionable. En cualquier caso, en los primeros kilómetros de llano la mayor parte del esfuerzo lo estaba haciendo con la pierna derecha, con lo que el vasto externo se me estaba cargando peligrosamente.

La estrategia estaba clara desde el primer momento: Intentar seguir el ritmo del Team Wirth Sport Luzern mientras fuera posible y después, aguantar como buenamente pudiéramos.

Hasta el primer avituallamiento pude ir con el componente masculino de dicho equipo, pero Mesi se había descolgado un poco de la chica y tuve que esperarla un poco, con lo que, poco a poco, se nos fueron escapando. Aun así, conseguimos que en el km. 15, justo cuando se empezaba a subir, apenas nos recortaran 2 minutos.

Lo malo es que el inicio de la subida tenía muchos cambios de nivel; tan pronto se subía como se bajaba un poco, para llanear y volver a subir otra vez. Aunque el taping ayudaba y no iba tan mal como el día anterior, me costaba avanzar con normalidad y eso nos hacía perder un tiempo muy valioso.

Por fin la subida se define como tal, así que ponemos el piloto automático y disfrutamos del espectáculo visual que se nos va presentando:

Cuando un poco más adelante se nos presentan a la derecha las Tres Cimas de Lavaredo resulta inevitable exclamar un ¡Buah, qué pasote!

Lo bueno es que, el acertado recorrido de la etapa, nos va a permitir contemplarlas durante un buen rato:

Al llegar al refugio de Lavaredo, se acabaron las subidas de la Transalpine. ¡Ya solo quedan 10 kms. de bajada a Sexten! Mesi y yo sabíamos que teníamos que echar el resto en esta bajada a pesar de las lesiones, pero con el tacto suficiente como para no rompernos antes de llegar. Así que empezamos “a darle tralla controlada¿?” por una bajada técnica que sería de lo más divertida si no fuera porque cada dos por tres estábamos gimiendo de dolor.

Al llegar al asfalto seguimos apretando los dientes, hasta que, al ver esta imagen, ya solo nos invadía la emoción:

Y, al cruzar la meta, “una imagen vale más que mil palabras”:

Hemos disfrutado, hemos sufrido, hemos llorado y al final… tras 4h. y 03 min. invertidos en la etapa de hoy…hemos conseguido ser finishers!!!

Más tarde pudimos que comprobar que la alegría era doble, ya que habíamos conseguido terminar terceros en la clasificación general de nuestra categoría!!!

Todavía en una nube, felicitamos y somos felicitados por todos los corredores que nos íbamos encontrando a nuestro paso. La verdad es que el apoyo recibido por muchos otros participantes durante estos últimos días había sido enorme y nos sentíamos especialmente agradecidos con todo el mundo. Especialmente emotiva resultó la felicitación de Simone Philipp, la integrante del equipo Salomon – Plan B, que desde su retirada, se volcó con nostros en las últimas etapas.

Por la tarde, acudimos a la tradicional Pasta Party, en la cual esta vez se realizó la entrega de premios general de cada categoría, aparte de la correspondiente a la etapa y la ceremonia de entrega de las camisetas de finishers:

El colofón a la fiesta lo marcó la actuación de Tumbling Weed, creadores de la canción “Keep on running”:

En fin, participar en esta carrera siempre es una experiencia inolvidable, que  ningún corredor de montaña que tenga oportunidad de realizarla debe rechazar.  En mi caso, compartirlo con Mesi ha sido, sin lugar a dudas, una de las mejores vivencias que he tenido jamás 🙂